Maya, el mundo ilusorio en que vivimos

Este mundo no es real. Todo lo que ves, oyes, sientes…  en realidad solo es una ilusión. Tú vives en esa irrealidad pensando que es la realidad, pero la verdad es que vives formando parte de un gran sueño. Un sueño profundo… del que algún día tendrás que despertar. Este es un artículo donde hablaremos de “Maya”, el velo de la ilusión.

Los antiguos sabios indios llamaron a este velo ilusorio “Maya”. Y en realidad tiene más sentido del que a primera vista parece tener. Hay muchas investigaciones y estudios psicológicos que apoyan la idea de un mundo “ilusorio”, “subjetivo”. Imaginemos que hay un accidente de coche, y que hay varios espectadores. Cuando se toma parte de dicho accidente, la policía seguramente se encontrará con una versión diferente por cada persona que ha visto el accidente. Uno dirá que el coche iba demasiado rápido, otro que la señal no estaba bien colocado, otro que las carreteras estaban defectuosas, otro pensará que la culpa es del conductor, otro que el viraje no fue correcto… EN fin, que cada uno de ellos tendrá su propia versión de los hechos que, en todas las ocasiones, se realizarán de un modo subjetivo.

Y es que, en nuestra mente, no puede existir nunca la objetividad porque somos seres subjetivos siempre. Una cámara de vídeo puede grabar unas imágenes, pero en el momento en que apareciera un sujeto, un “yo”, esas imágenes necesariamente serán interpretadas según sus experiencias, conocimientos, gustos, deseos, etc.

Nuestros sentidos son como esas “cámaras” que van recogiendo información. Sin embargo, es nuestro cerebro el que interpreta cada elemento que entra por la ventana de los sentidos. Y es aquí donde comenzamos a construir el universo. Cada persona adaptará la información según sus experiencias, conocimientos, anhelos, deseos… Y es por eso que nos encontramos con múltiples realidades e interpretaciones de la misma… Ves una pared de color amarillo, la procesas como de color amarillo pero.. ¿es en realidad una pared de color amarillo? ¿Es tu idea, o concepto, o percepción del color amarillo igual que la percepción de otra persona? ¿Cómo sabes que existe esa pared? ¿Podrían tus sentidos estar engañándote?

La verdad es que no lo sabemos… pero sí que podemos encontrar una superación a todo eso. Cuando se habla de Maya, de la Ilusión, buscamos superar ese mundo subjetivo de los sentidos. Esa idea de dualidad entre el yo y el todo, la mente y el cuerpo… Cuando calmas la mente, te desidentificas de los pensamientos y de las interpretaciones del mundo, el velo de la ilusión desaparece y encuentras tu verdadero ser.

En la historia de hoy, vamos a ver cómo el velo de la ilusión, de lo que no es real pero que pensamos que sí es real, nos alejará del Ser y de la Verdadera REalidad.

La historia

El plan de Ravana

Tras la marcha de Surpanakha, esta fue a visitar a su hermano Ravana al que le contó todo lo que había sucedido. Sabiendo la debilidad de Ravana por las mujeres, le habló de Sita y de su hermosura. Picado por la curiosidad e instigado por su hermana, decidió elaborar un plan para matar a Rama y secuestrar a Sita. Así pues, solicitó la ayuda de Maricha, el raksasha que anteriormente se había enfrentado a Rama y que consiguió huir con vida.

En cuanto Maricha supo cuál era el plan de Ravana, le encomió a que cambiara de parecer, pues sabía que Rama era muy poderoso y que su vida peligraba. Sin embargo, Ravana nunca escuchaba a nadie más allá de su propia voz, por lo que, a pesar de las recomendaciones de Maricha de olvidar el asunto, Ravana siguió adelante y Maricha no tuvo más remedio que acatar la orden del raksasha, siendo consciente de que había llegado su final.

Así pues, el plan era que se transformaría en un hermoso ciervo que atrajera a Sita y que esta pidiera a Rama que lo capturara para ella, momento en el que la secuestrarían. Y así fue como lo hicieron.

Aparece el ciervo

Ciervo dorado

Se encontraba Sita en la cabaña cuando, de repente, ante sus ojos apareció un hermoso ciervo de oro con rubíes y piedras preciosas incrustados. Enseguida Sita quedó absolutamente prendada del ciervo y corriendo fue hacia su marido para pedirle que lo capturara para ella. Rama, sabiendo el engaño, le explicó que seguramente fuera un raksasha disfrazado y que todo formara parte de un fraude. Pero Sita, extasiada ante la belleza del ciervo lo desoyó y le instó a que lo capturara para ella. Ante su insistencia, Rama cogió el arco y fue en su busca, no sin antes pedir a Lakshmana que protegiera a Sita por encima de todas las cosas. Y así lo hicieron.

Un ciervo con joyas como éste sencillamente no puede existir en ninguna parte del mundo. ¡Tiene que tratarse de un ardid!

Pero sita, con su dulce sonrisa, no permitió que Lakshmana se explayara. Había sido engañada por completo.

-Honorable, este ciervo ha cautivado mi mente- le dijo contenta a Rama-. Lo quiero para mí, gran héroe. ¡Puede ser nuestra mascota! A nuestra cabaña acuden animales de todo tipo, ¡pero nunca había visto un ciervo como este! ¡Ilumina toda el área con su esplendor!

Al adentrarse en el bosque para capturar al ciervo, por fin se encontró ante él y le disparó una flecha. En ese momento, el ciervo tomó su verdadera forma demoníaca y emitió un grito imitando la voz de Rama con el que llamaba a Lakshmana y a Sita.

La flecha desgarró el cuerpo del ciervo y atravesó el corazón de Maricha. (…) En el momento de su muerte Marica perdió su forma artificial.

Maricha sabía que había llegado su hora y, fingiendo la voz de Rama, gritó:

-¡Oh, sita!, ¡Oh, Lakshmana!

 

El secuestro de Sita

Al oír el grito, Sita se alarmó. Lakshmana trató de tranquilizarla explicándole que no era Rama, que era un engaño. Pero desesperada Sita le instó para que fuera ayudar a su hermano, dirigiéndole duras palabras. Ofendido y ofuscado, Lakshmana decidió ir en busca de Rama, no sin antes dibujar un círculo mágico alrededor de Sita para protegerla y advirtiéndole que no debía salir de dicho círculo bajo ninguna circunstancia. Así pues, Lakshmana se fue en busca de su hermano Rama.

Ciervo transformándose en Maricha

Cuando ya se había alejado Lakshmana, y Sita esperaba ansiosa, apareció por ahí un asceta. Ravana había tomado la forma de un pobre asceta para pedir la ayuda de Sita.

Ravana encontró entonces el momento que tanto esperaba. Apareció frente a sita convertido en un renunciante.

En la tradición hindú, no se puede negar la ayuda a ningún sabio ni asceta. Sita estuvo unos momentos dubitativa, pero ante la insistencia del supuesto asceta, decidió salir del círculo de protección y ayudar al pobre sabio. En ese momento, Ravana adoptó su forma real y tomó a Sita en su carroza, llevándosela lejos. Desesperada, Sita trató de zafarse de sus garras, pero era imposible, por lo que comenzó a arrojar por el camino sus prendas y joyas con la esperanza de que Rama pudiera ver hacia dónde se dirigía.

-¡Oh poderoso Lakshmana!¡tu que vives para complacer a tu hermano mayor, no sabes que se me está llevando este raksasha que cambia de forma a voluntad! ¡Oh Rama!¡Sacrificas tu felicidad y tu vida por el dharma, pero no puedes ver que me secuestra esta criatura perversa! ¡Arboles floridos de Janasthana! Os ruego que le digáis a Rama, tan pronto como podáis, que Ravana se llevó a Sita.

 

Jatayu intenta salvar a Sita

Ravana mata a Jatayu

En el camino, Ravana se encontró frente a un ave, Jatayu, que escuchó los gritos y lamentos de Sita. Así pues, alzó el vuelo y se enfrentó a Ravana:

La enorme ave Jatayu dormía apaciblemente en un lugar cercano, pero se despertó al escuchar los gritos y vio a Ravana y a Sita.

Desde el árbol en que se encontraba, le habló a Ravana con dulzura:

-Ravana, el de las diez cabezas, soy Jatayu, el rey de los buitres. Soy fuerte, poderoso, honorable y me apego al eterno dharma. Rama es el hijo de Dasaratha, es el seño de todos los mundos. Está a la altura de Varuna y de Indra, y se preocupa por el bienestar de todos los seres. Esta mujer que secuestras es su esposa, la mejor de todas las mujeres.

¿Cómo es posible que un rey virtuoso se lleve a la mujer de otro hombre?(…) Líbrate de este deseo infame (…) Si Rama mató a Khara en el combate de Janasthana fue porque el raksasha transgredió los límites de su deber con Surpanakha (…) Libera de inmediato a esta mujer de grandes ojos o Rama te destruirá con el fuego de los suyos.

Sin embargo, Ravana desoyó los consejos del amigable Jatayu y decidió enfrentarse a él, dejándolo herido de muerte.

Pero a pesar de que Jatayu peleó con ahínco a favor de Rama, Ravana le cortó las alas y las patas con su espada. El ave sin alas cayó a la tierra sin apenas un aliento de vida en el cuerpo. Sita corrió a su encuentro y lloró como si se tratara de un miembro de su propia familia.

Rama  descubre el secuestro

Cuando Lakshmana llegó a donde Rama se encontraba, este se sorprendió muchísimo al verlo ahí´. Lakshmana le explicó lo que había pasado  y de cómo Sita insistió en que fuera a buscarlo. Pero Rama ya sabía qué había sucedido. Le reprendió por haber dejado sola a Sita y fue corriendo hacia la cabaña para descubrir el horrible suceso. Desesperado, decidió buscar a Sita por cada rincón del mundo.

Fue directamente a la cabaña y luego a todos los lugares en los que él y sita habían pasado buenos momentos y sido muy felices. Su inquietud aumentó conforme veía que todos esos lugares estaban vacíos.

-hiciste mal, querido hermano-insistió Rama-.sabías que yo era capaz de derrotar a los raksashas y aun así la abandonaste, tan solo por sus airadas palabras. ¡no me agrada que hayas venido hasta aquí solo porque una mujer irritada te habló con aspereza.

Significado y Simbología

El ciervo representa Maya, el velo de la Ilusión

El mundo de la ilusión nos lleva al placer y al dolor a través de los sentidos. Al igual que el ciervo mágico, nuestra parte interna se ve atraída por la belleza de lo imposible, por el placer de lo sensorio. Un ciervo de oro con joyas incrustadas, algo antinatura y que, sin embargo, obnubila al ser interior, a la sabiduría, representada por Sita. Y entonces ella, engañada, o más bien hipnotizada, desoye de los consejos de Rama y solo se fija en el ciervo que quiere capturar, apegada por los placeres sensoriales. Pero ese mismo ciervo maravilloso, continúa jugando al engaño emitiendo un doloroso lamento imitando la voz del amado Rama. Sita, en esa hipnosis, pasa a sentir un dolor desgarrador temiendo lo peor para su querido esposo, y presa del pánico, aleja de si a la protectora presencia de Lakshmana.

El ser interior ahora se encuentra indefenso, sin la protección de la Conciencia Suprema y de la Guía de la Conciencia…. Momento en que aparece el Ego para secuestrar a la luz interior.

El ciervo representa a Maya, el velo de la ilusión. Es un ciervo imposible, sin embargo, Sita se deja arrastrar por ese espejismo, incapaz de ver la realidad. Del mismo modo, nosotros vivimos en un velo ilusorio donde el placer y el dolor, donde el mundo de lo sensorio, de los pensamientos creados por las experiencias, por la información del mundo material nos lleva a pensar que esa es la única realidad y que no hay nada más allá de ello. Nuestros sentidos recogen la información y nuestro cerebro se mueve siempre en la interpretación de dicha información. Crea pensamientos, crea estructuras mentales en base a experiencias sensorias… sin ir más allá, sin plantearse qué es la Realidad y si esta realidad que los sentidos nos muestran es, valga la redundancia, la última realidad.

Entonces vivimos inmersos en un constante vaivén de placer y dolor, de risas y llantos, de emociones… Y cuando sucede esto, nuestra esencia se encuentra desprotegida, momento en el que el Ego la esconde tras de sí y la oculta de la verdadera realidad, de la experiencia de unión con el Todo.

Ravana representa al Ego, el demonio que oculta la luz

Es ahí donde aparece Ravana, secuestrando a Sita. Ravana representa ese Ego que arrebata la luz interior: tienes una personalidad, un Ego, y vives pensando que ese Ego es lo que tú eres. Todas las circunstancias que componen al Ego te llevan a no darte cuenta de que tras ese gran gigante se oculta la luz. Llega el momento ahora de comenzar la búsqueda del ser interior, la búsqueda de Sita, para conseguir la unión entre el Paramatman y el Jivatman, entre la Luz y el Ser, entre el Ser Interior y el Ser Exterior.

Nos queda descubrir cómo el Ser Exterior habrá de luchar contra el Ego para encontrar la Luz Interior.

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