AJNA | Chakra del Tercer Ojo #6【2019】

Ajna, situado en el centro del cerebro, es el chakra que todo lo sabe, que todo lo ve, que todo lo dirige. Ajna despierta nuestra consciencia y aviva nuestra sabiduría. El conocimiento existencial se hace en nosotros. Somos capaces de ver nuestro devenir, de vislumbrar el Todopoderoso Sahasrara, a donde nuestra energía deberá ascender para liberarnos. Dicen las fuentes antiguas del Yoga que cuando alcanzamos Ajna, podemos desarrollar poderes increíbles, y podemos librarnos de la enfermedad y la muerte.

CARACTERÍSTICAS DE AJNA

Ajna ChakraAjna significa “conocer, percibir, ordenar”, y también dirigir, por lo que se traduce como “centro de mando”, o “centro de conocimiento”. Es aquí, en este centro, donde confluyen los principales nadis energéticos: IdaPingala y Sushumna, permitiendo así que toda la energía se centre en este Chakra.

Ajna se representa como una flor de loto de dos pétalos (el de la izquierda, simboliza a Ida; el de la derecha a Pingala) de color violeta, o gris humo, o con el color del cielo de un día de tormenta (en el que, aunque no vemos el sol, sabemos que detrás de las nubes, radia como siempre). En su centro el círculo, el vacío, y dentro de este un triángulo con el vértice hacia abajo, simbolizando la energía creativa. Y coronado con el mantra OM.

En su aspecto físico, Ajna se relaciona con nuestro cerebro; y, por ende, con nuestros ojos, nariz, orejas, con el cerebelo y el sistema nervioso. Todos aquellos órganos y sistemas que nos sirven para dirigir, pensar y percibir el mundo. Enfermedades como dolor de cabeza, tensión ocular, zumbidos en los oídos, nerviosismo, etc. pueden indicarnos una disfunción en Ajna.

Cada chakra se relaciona con un elemento, y aunque algunas escuelas no atribuyen elemento a Ajna, algunas otras lo identifican con la mente, tratando a esta como a un elemento más.

En su aspecto mental, Ajna es el chakra que nos permite adquirir el conocimiento existencial: aquel conocimiento que no parte de la mente analítica, de los procesos mentales mediante los cuales heredamos un conocimiento  a través de la escuela, de la lectura, del aprendizaje heredado, sino que inferimos las grandes verdades a través de la propia introspección y experiencia.

En su aspecto espiritual, Ajna nos lleva a vislumbrar la Consciencia Suprema: no eres tu cuerpo, no eres tu mente, no eres tu prana, no eres tu consciencia individual: la verdadera esencia de tu ser está en comunión con todo el Universo.

FUNCIONAMIENTO DE AJNA

Cuando el funcionamiento de Ajna es excesivo, nuestra mente es un cúmulo de pensamientos que fluyen uno detrás de otro, en constante movimiento, no podemos dejar de pensar, de darle vueltas a las cosas, de crear pensamientos autodestructivos y no encontrar paz en nuestra mente. Ajna en exceso nos hace mostrarnos arrogantes con todo aquello que no pasa por el filtro de la razón: negamos cualquier realidad que consideremos inexplicable, nos burlamos de las mismas, nos mostramos agresivos, inamovibles.

Cuando su funcionamiento es deficitario, el pensamiento es aletargado, lento, nos cuesta utilizar la mente. No tiene que ver con la inteligencia, sino con el “movimiento” de la mente. Nos apegamos a lo material, a lo que solo podemos conocer a través de nuestros sentidos y de la lógica. Nos asustan nuevas ideas y nuevas realidades. Preferimos lo que es más fácil y se acomoda a nuestro pensamiento: quizás desdeñemos las teorías darwinianas porque nos parezca imposible que el hombre proceda del mono,  y prefiramos pensar que fuimos creados por Dios, o justo al revés, desdeñamos la creación divina, porque nos resulte imposible pensar en una entidad superior a nosotros. En cualquier caso, cualquier actividad que nos suponga extrapolarnos de las cuatro paredes de nuestro pensamiento, las rechazamos tajantemente.

Ajna

Cuando Ajna despierta, entonces ejercemos el control de nuestra mente. Cuando hay que pensar, pensamos; pero cuando hay que desconectar, podemos desconectar de los pensamientos. La mente se convierte ahora en una herramienta poderosa que poseemos, pero no nos identificamos con ella, no nos controla de ninguna manera.

Somos capaces de entender, de comprender que la vida, el mundo, se compone de muchos planos, formas y realidades. Somos capaces de abrir nuestra mente a nuevas formas y teorías, no desdeñamos tajantemente ninguna posibilidad. No significa esto que aceptemos todas las teorías posibles, simplemente, abandonamos nuestra actitud de arrogancia y rechazo y reconocemos que tenemos ciertos límites y que quizás alguna de esas teorías puedan estar en lo cierto –o no-.

Pero también, cuando Ajna despierta, una voz interior lo hace en nosotros. Una voz que, por medio de la intuición, nos va guiando en la vida. Tomamos decisiones confiando en nuestra intuición, y aprendemos a andar el camino a través de ella, convirtiéndonos en nuestros propios maestros.

TRABAJOS CON AJNA

Trataka

En una postura cómoda y estable, con la espalda recta, el mentón recogido, y de manera que estemos cómodos, pero que no nos quedemos fácilmente dormidos, colocamos una vela a la altura de nuestros ojos, o bien una imagen como puede ser el símbolo OM. Miramos fijamente el objeto, hasta que los ojos lagrimeen (intenta mantener los ojos abiertos sin pestañear, pero tampoco los fuerces, si notas incomodidad, puedes pestañear y continuar, si pasado cierto tiempo, no lloran, cesa tu sesión y vuelve a intentarlo más adelante). Cierra entonces tus ojos y visualiza el símbolo en tu pantalla mental, hasta que desaparezca, y de ese modo, vuelve a abrirlos y a concentrarte en el objeto.

Canto del bijamantra

El bijamantra de Ajna es “OM”. Sentándonos como en el punto anterior (postura cómoda y estable, espalda recta), llevando nuestra consciencia al lugar físico de Ajna (puedes centrarte en el centro del cerebro, pero si te es difícil, puedes hacerlo en el entrecejo), cantamos el bijamantra “OM”, alargando la vocal y la M, tal que así “OOOOOMMMMMM”. En este caso, lo intentaríamos cantar bajo la nota musical “La”. También puedes hacerlo mentalmente.

Respiración en el chakra

Siguiendo las pautas anteriores para permanecer sentados, lo que haremos será inspirar y exhalar, visualizando un pequeño orificio situado en el entrecejo, por el cual, al inspirar, el aire llega hasta el centro del cerebro, y al exhalar, del centro del cerebro, hasta el entrecejo.

Existen muchas más técnicas, como asanaspranayamas, que podemos ir investigando,  y de las que hablaremos más adelante.

 

¡Namasté!

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