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Ardha Chandrasana: La media Luna

por
Míriam
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30 abril, 2016

La media luna es un asana que conjuga el estiramiento lateral con el equilibrio en posición de pie y en nuestra secuencia para el yoga en la primavera, nos lleva al final del camino. Abrir lateralmente, expandirnos en cada lado de nuestro cuerpo nos ayuda a encontrar el equilibrio a nivel físico, a nivel mental y a nivel emocional y, además, a que nuestros nadis, Ida y Pingala, se encuentren liberados de los bloqueos energéticos que nos van sucediendo a lo largo de la vida y las experiencias. Disfrutemos, pues, de Ardha Chandrasana.

¿Cómo se ejecuta?

Vamos a ejecutar la asana desde la secuencia que venimos haciendo para la primavera. Hemos empezado por Utthita Trikonasana, a la que le ha seguido Utthita Parsvakonasana, y de ella, hemos ido a Guerrero nº2, para hacer una transición a Guerrero nº 1, de ahí al Guerrero nº3 y, seguidamente al Ave Gobita, o Perro Mirando hacia abajo, con una pierna elevada hacia arriba. Estamos trabajando el lado derecho del cuerpo, por lo que, de aquí, vamos a encontrar el equilibrio asentando bien las dos manos, a cimentar las piernas, creando una acción energética tanto en la pierna que soporta (la derecha), como la que se alza (la izquierda), y entonces comenzamos a separar el brazo izquierdo del suelo, para colocarlo dirigido hacia el cielo. Ya entraríamos en Ardha Chandrasana.

El pie sobre el que mantenemos la posición ha de estar correctamente alineado. Los dedos en dirección hacia el lado que nos dirigimos, la rodilla estirada, sin que existan tensiones, pues, de ser así, tendremos que o bien flexionarla ligeramente, o bien descartar la postura para otra ocasión. La alineación de las caderas también es importante, de manera que no sintamos excesiva tensión en dicha articulación, y que nos permita mantenerla en una posición frontal.

La pierna que se eleva del suelo va a ser un reto para mantenerla en una posición paralela a la tierra, afrontando la fuerza de gravedad y manteniéndose erguida. El pie se encuentra en dorsiflexión, e intentamos crear la apertura suficiente para que no se derrumbe hacia abajo y, con ella, toda la posición.

La posición de brazos que adoptamos es prácticamente la misma que en Utthita Trikonasana. Es decir, los brazos en la cruz, pero al tener el tronco en una posición paralela al suelo, esto implica que adopten una posición perpendicular respecto a la tierra. O sea, la mano izquierda apunta hacia el cielo, y la mano derecha se asienta en la tierra. Ambos brazos extendidos y los hombros ligeros, sin tensión. La mano derecha está creando un punto de apoyo  y equilibrio, por lo que es fundamental ir ajustándola de manera que nos permita alzar nuestro cuerpo hacia arriba, minimizando el riesgo de perder el control y caernos. Al principio, si colocamos la mano aumentando el espacio entre el pie que se asienta y la misma, conseguiremos una mayor estabilidad (aun a riesgo de no mantener “pura” la postura), pero con el tiempo iremos acercando a la misma línea la mano y el pie. Para ello, además, un bloque de yoga puede sernos muy útil.

El torso ha de mantenerse hacia el frente, abierto, dándole amplitud. La cabeza puede mirar hacia abajo (sobre todo si aún no estamos sueltos en la postura), hacia el frente, o, para los alumnos más avanzados, hacia la mano que está arriba. Dependiendo de dónde lleve mi mirada, así mantendré mejor el equilibrio.

Puntos claves

  • Pie que sustenta bien asentado. Pierna extendida, sin dolor.
  • Pie que se alza bien estirado.
  • Caderas dirigidas hacia el frente, como si nos estuviéramos apoyando en una pared.
  • Brazos en cruz perpendiculares al cielo.
  • Tronco abierto hacia el frente.
  • Mirada hacia la mano de abajo, hacia el frente, o hacia la mano de arriba.

 

Deshaciendo la postura

Para volver de Ardha Chandrasana, debes realizar las mismas acciones que para construirlas, pero a la inversa: dirige tu mirada hacia la mano de abajo, con una suave torsión, desliza tu brazo izquierdo para acabar en el Ave Gobita, o Perro mirando hacia abajo, con una pierna alzada. Esa misma pierna tráela junto a la otra, y poco a poco, ve alzando el tronco hasta adoptar Tadasana.

Lo que transmite, lo que significa

En Ardha Chandrasana encontramos una gran gama de significados y simbolismos. Llamada la Media Luna por su similitud con nuestro satélite, en ella se conjuga la creación de la estabilidad a través de su posición de pie, donde conectamos con la Tierra, la apertura lateral y la conciencia de ambos lados del cuerpo, donde nuestros nadis principales fluyen, y que nos aporta una conciencia plena del equilibrio que en ellos se manifiesta, y el equilibrio en sí mismo, centrarnos, observar, mantener nuestra concentración dejando a un lado todos los estímulos que provienen del exterior… y de ahí realizar una mirada hacia dentro. En la Media Luna encontramos esa transición al mundo interior, ese equilibrio de las fuerzas que nos acompañan para poder indagar hacia dentro, siempre hacia dentro.

Los beneficios que aporta

Algunos de los beneficios que podemos obtener de la realización de la media luna, son la recuperación y fortalecimiento de las piernas dañadas, o con alguna dolencia. Tonificamos la zona lumbar de la columna y los nervios que inervan las piernas y las rodillas. Los músculos del brazo también se fortalecen, y desarrollamos una mayor amplitud de las caderas. Mejora la concentración, y la propiocepción del cuerpo, y nos aporta una equilibrante sensación en todo el cuerpo.

¿Alguna contraindicación?

No existen contraindicaciones más allá de que, si aún no dominas bien el equilibrio, tengas cuidado de no caerte y lastimarte. No obstante, en caso de que tengas alguna dolencia en las rodillas, las caderas, los  hombros y el cuello, es necesario que la realices con cautela, apoyándote en una pared, por ejemplo. Si sientes algún dolor sobre todo en las articulaciones que te sustentan, es mejor que la dejes para más adelante, o que consultes a tu médico.

 

¡Namasté!