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Cultivando la Paciencia | La espera de Rama

por
Míriam
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6 febrero, 2017

Cuando Sugriva consiguió vencer a Vali en la contienda, todos se retiraron a esperar a que la estación de lluvias terminara para así encontrar a Sita. Sin embargo, fueron días muy tristes y duros para Rama, que anhelaba encontrar la luz de su ser, aunque comprendía que no era ese el momento de comenzar la búsqueda, pues podría ser infructuosa.

Mientras tanto, Rama y Lakshmana se marcharon a vivir al monte Prasravana, que estaba lleno de ciervos, tigres y leones feroces y rugientes. El bosque era denso y las enredaderas cubrían los árboles y los arbustos. Osos, gatos salvajes y diferentes tipos de monos vivían también en esa montaña, donde le agua clara y fresca era abundante, y que era tan grande como un banco de nubes.

Rama y Lakshmana se acomodaron en una cueva grande y amplia, en la cima de la montaña. Y a pesar de que vivían en una montaña tan placentera y exuberante, Rama no era feliz.

Así pues, durante cuatro meses, Rama y Lakshmana hubieron de ser pacientes para esperar que las nubes de lluvia despejaran el cielo. Meses que dedicaron al estudio del Sama Veda y de sus cantos.

Simbolismo y significado

Este pequeño punto de nuestra historia nos evoca la necesidad de asentarnos, de ser pacientes, cuando se han producido determinados cambios en nosotros.

Cuando comienzas tu camino espiritual al principio comienzas a aprender nuevas técnicas, nuevas formas de pensar, amplías tu visión del mundo y, en definitiva, suceden muchas cosas que incorporamos en nuestro bagaje existencial y que nos van a servir de herramienta para encontrar la luz interior. Sin embargo, a veces hay que dedicar un tiempo a asentar todo ello. Aunque anhelemos con todo nuestro ser encontrar, por fin, aquello que íbamos buscando, muchas veces debemos ser conscientes de cuál es el momento adecuado para hacerlo.

En la historia, Rama y Lakshmana deben detenerse y vivir en la montaña Prasravana, pues las lluvias harán imposible la búsqueda de Sita. Del mismo modo, nosotros necesitamos asentar nuestra práctica para que en el momento propicio podamos seguir profundizando.

En ocasiones, sentimos que llegamos a la “meseta”. Es este un momento en el que todo parece que sigue igual, que nada avanza, y que todo se ha detenido o estancado. No obstante, en toda empresa que iniciamos, este momento ha de llegar, porque en el ciclo de la vida, todo necesita un momento de asentamiento para posteriormente florecer en plenitud.

Así pues, en alguna ocasión que sientas que todo se detiene, pregúntate si quizás ha llegado el momento de mantener la calma, de respirar, y de tomar un descanso para continuar hacia adelante.