30 EJERCICIOS DE YOGA FACIAL

El yoga facial está de rabiosa actualidad. Allá por el 2012 recuerdo haber estado buscando información acerca del yoga facial, puesto que alguna alumna estaba interesada. Desde entonces he visto cómo ha ido creciendo su popularidad. Por eso, ahora, creo este post con información y ejercicios acerca del yoga facial, retomando aquellas investigaciones que realicé en su momento y actualizándolas para ti.

Muchas de las técnicas que verás a continuación existen desde hace mucho tiempo, como mudrâs o sellos. Otras que verás proceden de las danzas hindúes (en concreto del Bharatanatyam) que se caracterizan por su marcada gestualidad y, por último, técnicas occidentales para relajar y rejuvenecer el rostro. Con ellas he creado una rutina de yoga facial que puede ayudarte a ejercitar tu rostro y a que te veas más saludable.

Como verás, están dispuestas en diferentes bloques que podrás ir practicando a tu ritmo.


Antes de empezar, me gustaría comentar algunas cosas importantes y resolver alguna duda que puedas tener.

Lo primero y creo que más importante es aclararte que, en mi caso, lo que yo llamo “yoga facial” no tiene nada que ver con el sentido estético (aunque este pueda ser una consecuencia de su práctica). Sino con un sentido más profundo, más de autoconocimiento.

Si buscas disminuir las arrugas, tengo una mala noticia para ti: es pura genética. Que tengas tendencia a tener más o menos arrugas es una cuestión hereditaria. No obstante, todos sabemos que existen factores de envejecimiento prematuro, como la exposición prolongada al sol sin protección, los agentes contaminantes, la falta de hidratación o, a veces, las preocupaciones constantes, la ansiedad, y los disgustos.

Y ya te digo que todo eso tiene otra vía para ser solucionado.

¿Por qué practicar Yoga Facial?

Pero, ¿por qué practicar yoga facial? Pues porque la cara es el espejo del alma. Y esto es así. Todo lo que piensas de ti, lo que piensas del mundo, lo que te preocupa, lo que te asusta, lo que te hace feliz… todo se expresa a través del rostro.

¿Sabías que el gasto energético para activar un músculo es exactamente el mismo para un músculo pequeñito del rostro que para uno de los grandes músculos -como el dorsal ancho-? Para estar enfadados, necesitamos movilizar más de 35 músculos, para sonreír no llegamos a movilizar más de 20 músculos. Esto es un ahorro de energía y un descanso para la mente.

Así, la práctica de yoga facial por sí misma te ayudará a sentirte más relajada/o y a poder ser consciente de las tensiones que se reflejan en tu cara y poder, de esa manera, trabajar con ellas para alcanzar la calma y la paz.

¿Cómo hacer los ejercicios de Yoga Facial?

Para saber cómo practicar yoga facial en casa, te dejo algunos consejos.

Es importante que te crees un ambiente cómodo: una atmósfera agradable (que puedes adornar con velitas o incienso…), sin corrientes de aire o sensación térmica desagradable, que no tengas interrupciones (elige una hora en la que estés tranquila), que esté limpio y ordenado.

Por tu parte, que sea un momento en el que estés aseada, con ropa limpia y cómoda. Que nada te pueda perturbar.

Antes de comenzar, como realizamos con cualquier rutina de yoga, debes preparar tu cuerpo, mente y corazón. Con ayuda de la respiración, comienzas a relajarte para, de esa manera, estar más “conectada” a lo que sucede.

Y a partir de aquí, puedes comenzar a realizar todos los ejercicios que te propongo. Los primeros son más generales: movimientos de cabeza y de cuello… para después ir concretando en gestos que nos llevan a concentrarnos mejor y a trabajar en las diferentes técnicas.

Una vez que termines es súper importante que te tomes unos minutos de relax. Puedes tumbarte y ponerte muy cómoda y simplemente, relajas, te dejas llevar.

¿Para qué sirve el yoga facial?

Sé que hay muchas personas que se acercan al yoga facial porque buscan la eterna juventud. Incluso he podido comprobar a personas que -aun usando bótox- hablan del yoga facial como si hubiera sido su llave maestra para un aspecto artificialmente juvenil.

Pero esto es, de nuevo, tomar las técnicas de yoga y convertirlas en algo que no tiene nada que ver con su sentido.

El yoga facial puede ayudarte a conocerte mejor, a comprender tus mecanismos de respuesta ante la vida, a observar qué actitud tienes… Nuestro rostro constantemente expresa cosas y lo que expresa es cómo nos sentimos con nosotros mismos y con el mundo (de nuevo, “la cara es el espejo del alma).

Al darte cuenta de esto, puedes empezar a observar tu gestualidad, dónde han crecido más arruguitas, si tu rostro está tenso o está sereno… Y al conseguirlo, aprendes a relajarte, a cambiar tu actitud y a mejorar, en general, tu autoconcepto y tu relación con lo que te rodea. Estos dos elementos son claves para que puedas avanzar en tu desarrollo personal.

Por otro lado, hay personas que pueden padecer diferentes dolencias (por ejemplo, parálisis facial). Yo misma he trabajado con personas con daño cerebral que la han padecido y he visto cómo han conseguido -con pequeños pasos- mejorar su situación.

¿Es el yoga facial una técnica de rejuvenecimiento?

No.

Que no te vendan la moto. Como te decía al principio, las arrugas son hereditarias. Si tus padres, abuelos… tuvieron tendencia a tener arrugas, es muy probable que tú también. No existe a día de hoy nada que te ayude a eliminar arrugas, a no ser que te operes. Y si no, pregúntale a algún dermatólogo.

No te va a rejuvenecer, pero sí que a veces creamos una sensación de “envejecimiento” por nuestra gestualidad. Un rostro tenso va a tender a estar más arrugado que un rostro calmado. Además, obviamente tenemos las arrugas de expresión, esos surquitos que se van formando a consecuencia de un rostro contraído siempre del mismo modo.

A prevenir dichas arrugas, o a relajarlas (porque relajas la musculatura) sí puede ayudarte el yoga facial.

Pero que no te cuenten historias ni te hagan promesas vacías para conseguir vender sus productos…

¿Cómo puede ayudarme el yoga facial?

Cualquier práctica del Yoga se diferencia de otras prácticas en que llevamos la conciencia al momento presente y, mediante un ejercicio de Atención Plena, convertimos la técnica en la vía que tenemos de penetrar en los rincones de nuestro ser y de nuestra personalidad.

No se trata solo de realizar un gesto o una acción, sino de poner toda tu atención en aquello que haces, de acompasar con la respiración el movimiento, hasta convertirlo en Uno; de centrarte en lo que estás haciendo y dejar que la mente también te acompañe. Todo tu Ser en ese instante, en ese momento. La forma es el instrumento que te ayuda a observar, el contenido, lo observado. Y este principio de Atención Plena, también lo llevamos a nuestro llamado Yoga Facial. De otra manera, simplemente estaríamos realizando otro ejercicio más. La práctica del Yoga implicará que sientas, que tomes conciencia del movimiento, de la posición, de qué pensamientos, sensaciones despiertan en ti.


Cuando observamos nuestro rostro podemos descubrir aspectos de nosotros mismos que quizás no teníamos en cuenta, o podemos confirmar lo que temíamos. Sin embargo, es también a través de nuestra gestualidad que podemos comenzar el
cambio en nuestro interior. Como en un juego donde una pieza muy pequeña se deja caer sobre otra un poco más grande, y luego esta cae sobre otra un poco más grande, hasta poder derribar la gran pieza, trabajar a partir de nuestro rostro puede cambiar por completo nuestro estado emocional.


Así que, para realizar estos ejercicios que te propongo a continuación, vamos a ponernos frente a un espejo, con idea de ser conscientes de mis expresiones, y detectar aquello que a veces no podemos sentir.


YOGA FACIAL EJERCICIOS

Antes de empezar, vamos a realizar una pequeña “toma de consciencia” para poder conectar mejor con nosotras mismas mediante la relajación de cuerpo, mente y corazón.

Toma de Consciencia

Siéntate en una posición cómoda y estable, con la espalda erguida pero relajada y con los puntos de apoyo que necesites para mayor comodidad.


Cierra los ojos y comienza a inspirar y a exhalar por la nariz. Poco a poco, vas a ir alargando las respiraciones: al inspirar, comprueba si puedes inspirar un poco más, y al exhalar, comprueba si puedes exhalar un poco más… pero no hagas ningún esfuerzo, no se trata de llenar completamente los pulmones, o vaciarlos completamente y que surja algún tipo de tensión, sino de simplemente alargar dentro de la comodidad.


Deja que tu cuerpo se relaje, libérate de la tensión; permite que tu mente se haga clara, dejando que los pensamientos pasen sin aferrarte ni enredarte en ninguno y observa que tu corazón, tu estado emocional, sea tranquilo y sosegado. Date el tiempo necesario para alcanzar la relajación física, la claridad mental y la serenidad emocional.


Movimientos de cuello y cabeza


Vamos a comenzar realizando algunos movimientos de cabeza y de cuello, de forma que podamos movilizar algunos músculos y que podamos relajar la zona. Realiza cada movimiento diez veces, y los círculos, tres veces a cada lado. Comienza con la cabeza en posición neutra (esto es, como en la posición de Tadasana: mentón ligeramente recogido, mirada hacia el horizonte)

Brahma Mudrâ (Giros hacia los lados)


Inspira en el centro, y exhala primero hacia la izquierda, vuelve al centro inspirando y exhalando hacia la derecha.

Brahma Mudrâ (Giros hacia arriba y abajo)


Ahora inspira en el centro y al exhalar dirige la cabeza hacia abajo, vuelve al centro inspirando, suelta la mandíbula y dirige la cabeza hacia arriba (como si dijéramos que “sí”).


Surya Bhedha Mudrâ

Desde el centro, inspira y deja caer la oreja derecha hacia el hombro derecho, exhala y deja caer la oreja izquierda hacia el hombro izquierdo (como si dibujaras media luna con la nariz). Repítelo cinco veces inspirando hacia un lado, y cinco
hacia el otro lado.


El mismo gesto, pero ahora dibujando un semicírculo hacia abajo, balanceando la cabeza.


Por último, realiza tres círculos amplios con la cabeza hacia un lado y hacia el otro lado. Deja el mentón caer ligeramente hacia abajo, y entonces comienzas inspirando a formar el círculo y, exhalando termina de completarlo.

Movimientos específicos de cuello (del Bharatanatyam)

En estos ejercicios recuerda mantener los hombros relajados.


Movimientos hacia los lados (parivahita)

Vuelve a llevar la cabeza en posición neutra, y desde aquí vamos a comenzar a deslizar el cuello de un lado a otro, evitando que los hombros se nos vayan (como las bailarinas hindúes que desplazan la cabeza de derecha a izquierda).


El siguiente paso se trata de realizar el mismo ejercicio, pero ahora vamos a acompañar el movimiento con los ojos. Podemos ayudarnos poniendo los dedos índices levantados a la altura de los ojos, uno en cada lado, de manera que cuando vamos hacia la derecha miramos el dedo derecho y cuando vamos hacia la izquierda, miramos el dedo izquierdo.

Movimientos en forma de V (Utkshipta)


Ahora vamos a formar una V con la cabeza. Llevamos la cabeza hacia la derecha, alargando el cuello para ello, luego la traemos de nuevo al centro (sacando papada) y de ahí la dirijo hacia la izquierda. Repítelo cinco veces.

Movimientos en círculos (Alolita)

Ahora, desde la derecha y hacia la izquierda vamos a hacer un semicírculo hacia delante, como si estuviéramos mirando todo a nuestro alrededor.

Movimientos hacia delante y hacia atrás (Prakampita)

Por último, desplazamos la cabeza en pequeños gestos hacia delante y hacia atrás (otra vez como las bailarinas de danza hindú u oriental hacen).


Movimientos de ojos – Drishti Bheda


Ahora con los ojos vamos a hacer los siguientes movimientos. Mantén la cabeza quieta. Mantén nueve segundos cada uno de ellos.

Mirada hacia un lado (Sachi)

• Mira de reojo hacia la derecha y mantén 9 segundos. Después hacia la izquierda y otros nueve segundos.

Mirada hacia arriba (Ullokita)

Mira hacia arriba, sin mover la cabeza, dirigiendo la mirada hacia el entrecejo.

Mirada hacia abajo (Avalokita)

Mira hacia abajo.

Mira hacia abajo, pero esta vez como si quisieras mirar tu corazón.

Círculos con los ojos (Alokita)

Realiza un giro amplio de ojos a un lado y después al otro lado.


Ejercicios faciales (técnicas occidentales)

A continuación te dejo algunas ejercicios faciales que son recomendados en occidente.

La bola de caramelo


Toma aire y mantenlo en la boca, imagina que es una bola de caramelo que vas a ir desplazando por toda la boca y sintiendo cómo va moviéndose de un lado al otro: por tu mejilla derecha, por la mejilla izquierda, por encima del labio superior, por debajo del labio superior…


La bola de caramelo crece


Y esa misma bola de caramelo se hace cada vez más grande, hasta llenar tus carrillos y tu boca completamente de aire hasta soltarla completamente.


Boca de pez


Ahora justo al contrario, absorbe tus mejillas hacia dentro, de manera que tus labios tengan un aspecto parecido a la boca de un pez.


Lanza besos al aire


Como hacía Marilyn Monroe, besa tu mano y lanza el beso al aire varias veces.

¡Sorpresa!


Alguien te ha dado una gran sorpresa: abre ligeramente la boca, arquea las cejas y pon cara de sorprendida.

Mirar hacia arriba


Aprieta los labios, absorbiéndolos hacia dentro. Deja caer la cabeza hacia atrás -mirando el techo- y levanta las cejas en esta posición.

Mordisquear un lápiz


Coge un lápiz o algo parecido -¡que no sea tóxico!- y muérdelo. Eleva las cejas y mantén esta posición.

Cara de buda


Ahora pon cara de absoluta serenidad. Como si fueras un buda (recuerda la ligera sonrisa que su rostro dibuja).


Técnicas de Yoga que trabajan el rostro

Estas técnicas están extraídas de las diferentes prácticas de yoga. Todas ellas deben entenderse en un contexto más amplio, no obstante, las dejo a tu disposición.

Boca de león


Boca de león es una llave energética que nos ayuda a liberar la energía de la zona de la garganta, y la cabeza. Da claridad a la mente, aumenta el estado de ánimo y nos libera de gérmenes, virus y bacterias que se instalan en nuestras cavidades, previniendo dolencias como los resfriados…


Para hacer boca de león, ponte cómoda, con la espalda recta, toma una gran bocanada de aire por la nariz, y como si una leona fueras, expulsa el aire emitiendo una especie de rugido, sacando mucho la lengua y dirigiendo los ojos hacia el entrecejo.


Repítelo varias veces. ¡Y siéntete genial!

Respiración de la Serpiente


O la respiración de la serpiente. Frunce tus labios e inspira a través de la boca, sintiendo el aire frío penetrar en ti, después exhala por la nariz. Esta respiración nos ayuda también a enfriar el cuerpo, por lo que es muy apropiada en estados de calor.

Sitkari Pranayama


Mantén los dientes suavemente juntos, y separa los labios para mostrarlos (como si sonrieras enseñando los dientes), la lengua se coloca, preferentemente, hacia atrás, tocando el paladar blando. Inspira por la boca, cierra los labios y exhala por la nariz.


Kaki Mudra


Mira hacia la punta de la nariz y pon la boca en forma de pico de ave (como si fueras a dar un beso), realiza la respiración de Sitkari.


Nasikagra Dristi


Lleva la mirada a la punta de la nariz y mantén ahí.

Shambavi Mudra


Dirige la mirada hacia el entrecejo y manténla ahí.


Masajes faciales

Y, por último, nos damos un masaje facial. Para realizarlo puedes utilizar aceites naturales. Si tienes la piel muy grasa o que tiende a las rojeces, usa aceite de coco o de girasol, si tienes una piel áspera y seca, puedes usar un aceite de aguacate o de sésamo, para una piel normal, el aceite de almendras o de oliva vienen muy bien.

Toquecitos con los dedos


Con la yema de los dedos, dando pequeños toquecitos continuos y repetidos, ve recorriendo todo tu rostro y cuero cabelludo: Cabeza, frente, sienes, pómulos, mejillas, nariz, labios, barbilla, zona de la papada. Recorre todo tu rostro y no te
olvides de los párpados.

Pellizquitos suaves

Seguidamente nos damos pellizquitos suaves, sobre todo en las “protuberancias”, como la zona de las cejas, las aletas nasales, los labios…


Deshaciendo arrugas


Y, con un espejo frente a nosotros, vamos a ir estirando aquellas zonas que tienen arruguitas. Con dos dedos vamos estirando la piel suavemente, para ir “deshaciéndolas”.

ALGUNOS BENEFICIOS DEL YOGA FACIAL

Con la práctica de yoga facial puedes conseguir:

  • Relajar los músculos faciales y las articulaciones de la cabeza.
  • Mejora la circulación sanguínea y la irrigación capilar.
  • Alivia los síntomas del bruxismo.
  • Alivia la sensación de cansancio y pesadez.
  • Mejora el descanso de los globos oculares.
  • Alivia el estrés
  • Desarrolla una actitud más calmada y pacífica.
  • Puede ayudarte a comprenderte mejor.
  • Desarrolla tu sabiduría interior, conociéndote con mayor profundidad.
  • Te ayuda a cambiar tu actitud ante la vida y ante los demás, y esto se reflejará en tu rostro.

Y estas son algunas de las técnicas faciales que he podido extraer de las diferentes fuentes que te mencionaba al principio. Realmente cada una de las técnicas lleva implícito un significado mucho más profundo que las que he prescindido, para hacer la lectura más fácil. Ten en cuenta que cuando realizamos cualquier técnica, no solo estamos moviendo o gesticulando, también transmitimos algo a nuestra mente -en unos mensajes tan sutiles como lo pueda ser el subconsciente- y a nuestro cuerpo sutil.



Recuerda que para enfadarnos, necesitamos poner en tensión 35 músculos y, sin embargo, para sonreír, solo necesitamos quince. Una sonrisa puede ayudarnos a cambiar completamente nuestro día, es algo que podemos compartir con los que se acercan a nosotros y que cuanto más emitimos, mejor nos hace sentir.

Todo reside en tu interior. No dejes que tus emociones se apoderen de ti, tienes el poder de cambiar tu mundo, el poder de elegir cómo te sentirás. Para ello necesitas llenarte de imágenes bellas, de pensamientos positivos… Ayúdate con una música bonita, que alegre el corazón, con un té que alimente tus sentimientos, con una imagen que te evoque paz y tranquilidad, con un bello poema, con una conversación alegre y sana, ¡canta!… Esos son los verdaderos ejercicios que, más temprano que tarde, nos hará tener un rostro radiante, tranquilo y relajado.
Om Shanti.

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