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Anantasana: La postura de la felicidad

por
Míriam
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14 marzo, 2016

Ananta, lo infinito, sin límite. Uno de los numerosos nombres de la deidad hindú Vishnú. En esta asana, abrimos los isquiotibiales y aductores y dirigimos nuestra pierna hacia el cielo para tocarlo, para sentirlo y experimentarlo.

Anantasana es una postura de lateralización y equilibrio que relaja la espalda baja, tonifica la pelvis, previene las hernias inguinales y mejora nuestra capacidad pulmonar.

A través de nuestra apertura corporal, nuestra mente también se ve beneficiada: somos más confiados, seguros. Abrimos la zona baja del cuerpo, la que se relaciona con lo instintivo, con las raíces, con la tierra, todo aquello que representa nuestra seguridad material. Perdemos el miedo a afrontar nuevas situaciones y las que afrontamos lo hacemos con energía.

¿Cómo se ejecuta?

Nos tumbamos en la posición del feto, comenzando, por ejemplo, por el lado derecho. Estira tus dos piernas, una sobre la otra y apoya con cuidado tu cabeza sobre tu mano derecha. Flexiona tu pierna izquierda e intenta colocar la planta de ese pie en el suelo, a la altura de tu pubis aproximadamente.

Con la mano izquierda, alcanza el dedo gordo del pie y acerca la rodilla lateralmente hacia ti. Si te encuentras preparada, estira lateralmente tu pierna izquierda hacia arriba sin soltar el dedo gordo del pie, o el pie completo. Y mantienes ahí.

Los pies se encuentran en dorsiflexión, sin que desarrollemos una tensión excesiva. Observa que el dedo gordo del pie que está arriba no se encuentre demasiado tenso. Si es así, quizás debas agarrar el tobillo, o bien ayudarte de una cinta para evitar la excesiva  extensión.

Ambas piernas se encuentran estiradas,  sin embargo, en caso de que existan molestias o que nos cueste mantener el equilibrio en esta posición, podemos flexionarlas ligeramente.

Las caderas se encuentran en posición neutra y en rotación externa. Es importante controlar que no se nos “derrumben” hacia atrás o hacia delante, buscando nuestro equilibrio.

La mano que está abajo sostiene el peso de la cabeza. Si tenemos alguna molestia, podemos apoyarnos sobre el brazo, en la posición del feto. La mano de arriba sujeta suavemente el pie.

El brazo derecho, que es el que se encuentra abajo en nuestro ejemplo, se encuentra en la línea del cuerpo. Es decir, observa que siga la misma dirección que todo el cuerpo, de manera que el codo apunte hacia la coronilla. El brazo izquierdo se encuentra estirado hacia el cielo, sujetando la pierna izquierda.

El hombro derecho se encuentra en flexión y el izquierdo en abducción, sujetando el pie.

El tronco se encuentra apoyado lateralmente en el suelo y la cabeza sobre la mano correspondiente. Llevamos la alineación de la columna.

Puntos claves

  • Piernas estiradas.
  • Cabeza apoyada sobre la mano correspondiente.
  • El brazo que está arriba sujetando el pie.
  • Concentración en nuestro equilibrio.

Deshaciendo la postura

Inspira, y al exhalar ve llevando tu pierna en la posición inmediatamente anterior –flexionada hacia ti- y, seguidamente, apoya la planta del pie en el suelo. De aquí estiras la pierna para colocarla sobre la otra y vuelve a colocar tu brazo en posición de feto. Puedes girarte hacia el otro lado para trabajar con él.

Lo que transmite, lo que significa

Anantasana representa al dios Vishnu, en palabras de Iyengar: » Ananta es un nombre de Vishnú y también del lecho de Vishnú, la serpiente Shesa. Según la mitología hindú, en el océano primitivo Vishnú duerme en su lecho, Shesa, la serpiente de mil cabezas. Durante su sueño, un loto brota de su ombligo. En ese loto nace el Creador, Brahma, que forma el mundo. Tras la creación, Vishnú despierta para reinar en el más alto de los cielos, Vaikunth. La postura se encuentra en el templo dedicado al Señor Ananta Padmanabha (padma: loto; nabha: ombligo) Trivandrum, en el sur de India.»

La profunda apertura de caderas se conjuga con el mantenimiento del equilibrio necesario. Nuestra parte más instintiva se manifiesta, nuestra parte más racional, también se manifiesta, formando un contrapunto el uno del otro. Anantasana libera nuestros miedos, nuestros patrones, para poder manifestar todo el potencial que poseemos.

Los beneficios que aporta

A nivel físico, beneficia y distiende la región pélvica, tonifica  la musculatura posterior de los muslos y los aductores, previene las hernias inguinales, alivia el dolor de espalda, elimina el cansancio y aumenta la capacidad respiratoria de ambos pulmones.

En el plano psíquico, consigue una mente más abierta, segura y equilibrada.

Activamos Muladhara, el Chakra raíz; Manipura, el Chakra de lo individual; Anahata, el Chakra del Corazón, permitiendo que en nuestra vida entre la abundancia material, que nos erijamos como dueños de nosotros mismos y que aumentemos nuestra capacidad de compartir.

¿Alguna contraindicación?

No existen importantes contraindicaciones para esta asana. Sin embargo, para las personas afectadas de escoliosis, sería interesante priorizar el lado que se necesita potenciar. En cualquier caso, siempre consulta con tu médico o especialista en caso de cualquier duda.

Hari Om.