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Gomukhasana | La postura de la Cabeza de Vaca

por
Míriam
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13 febrero, 2016

Esta semana trabajaremos con Gomukhasana, la Cabeza de Vaca o Rostro de Vaca. Dicen que si miras la posición desde arriba, la postura que se adopta con ella, se asemeja al rostro de una vaca, de ahí su nombre. Con ella ejercemos un profundo estiramiento de brazos, apertura de pecho y tonificación de piernas y caderas.

¿Cómo se ejecuta?

Partiendo de Dandasana, vas  a colocar las dos plantas sobre el suelo, con las piernas separadas entre sí. Esta posición se conoce como Buda Feliz. Aquí, vas a tomar tu pierna derecha y la colocarás como si fueras a sentarte en Sukhasana (solo esa pierna). Desde esta posición, procura traer tu pierna todo lo que puedas hacia tu línea media, de manera que la rodilla coincida (en lo posible) con el centro de tu pecho. El talón de tu pie derecho, quedará, más o menos, a la altura de tu cadera izquierda.

Ahora colocarás tu pierna izquierda del mismo modo que la derecha, no obstante, quedará por encima de ella. Procura que ambas rodillas estén alineadas una encima de la otra, y que el pie izquierdo quede lo más cerca posible de tu cadera derecha. Puede ser que tus músculos no sean lo suficientemente flexibles para ello…. Cuestión de tiempo…

Una vez has colocado tus piernas, pasamos a los brazos. Como está tu pierna izquierda arriba, vas a dirigir tu brazo izquierdo hacia arriba, por encima de tu cabeza, como si quisieras tocar el techo. Desde ahí, flexiona el brazo, de manera que intentes tocarte el centro de los omóplatos con la mano. El brazo derecho realiza exactamente el movimiento contrario: alárgalo hacia la tierra y de ahí, flexiónalo para que con el dorso de la mano puedas tocar el centro de tus omóplatos. Ambas manos se encontrarán: agárralas bien.

Ya tenemos la cabeza de vaca completa. Si todo va bien, y no sientes demasiada tensión, puedes girar la cabeza a la derecha (al lado donde no están los brazos), y respirar unos segundos, y también puedes dejarte caer hacia tus rodillas y mantener unos segundos.

Los pies se encuentran junto a las caderas, esto solo es posible si tenemos la flexibilidad suficiente. De no ser así, puedes probar a mantener Dandasana, y solo superponer la pierna que quedaría arriba, de esa forma puedes comenzar a profundizar en la flexibilización de tu pierna y cadera.

Tus caderas ejercen un movimiento de aducción, flexión y rotación externa. Para conseguir la posición completa, es necesario que los músculos implicados (abductores, aductores y flexores) se encuentran bien desarrollados. Puede que sea difícil encontrar el punto en que ambas rodillas se encuentren, así mismo, debes tener mucho cuidado con la movilización de estas, pues puede suponer que estés forzando tus ligamentos.

Este es el segundo punto conflictivo de la postura. Es necesario que prepares bien la posición de los hombros, elongando tus brazos constantemente, para que no sufra demasiado la articulación del hombro. Si surgen molestias o tirantez excesiva, has de cesar en la postura.

A veces tenemos los músculos de las manos y antebrazos acortados, esto puede suponer que a la hora de tomar ambas manos, sientas mucha molestia en muñecas y dedos. De nuevo, procura no sobrepasar tu límite y cuando el dolor sea excesivo, suelta ambas manos.

Una opción muy viable, en caso de que no llegues a sujetarte ambas manos, es utilizar un punto de apoyo, que puede ser un cinturón (el de un albornoz es perfectamente válido), un pañuelo resistente o una cinta de yoga.

El tronco se mantiene recto. La  gran apertura de tu pecho y el pinzamiento de omóplatos, van a permitir que se corrija el efecto cifótico que muchas veces se producen en las posturas sedentes. Así mismo, ten en cuenta que tus caderas se encuentren bien colocadas para permitirte elongar la columna.

La cabeza se encuentra sin tensión, con la mirada al frente. En caso de que esté superada la primera fase de la asana, puedes realizar algunos movimientos con ella, que te van a permitir flexibilizar y tonificar los músculos del cuello, de la zona cervical y algunos del rostro.

La flexión del tronco hacia las rodillas, van a suponer un mayor estiramiento, en general, de la musculatura implicada en la asana.

Puntos claves

  • Cada pie junto a la cadera contraria.
  • Ambas rodillas, una sobre otra.
  • Tronco recto, mirada al frente, evitar cifosis.
  • Brazos bien elongados antes de entrelazar las manos a la altura de los omóplatos.

Deshaciendo la postura

Construir un asana es un proceso cuidadoso y lento: deconstruirla también lo es. Por eso, ten mucho cuidado a la hora de deshacer la postura.  Del mismo modo que la hacíamos, la deshacemos. Las manos se separan suavemente, con cautela, los brazos adoptan la posición anterior (uno hacia arriba  y otro hacia abajo, siempre elongando), hasta colocarlos junto a las caderas. Las piernas se deshacen de igual modo hasta alcanzar la posición de Dandasana.

Lo que transmite, lo que significa

Cuerpo y mente forman una unidad indisoluble, siendo el uno la parte material de nuestra existencia, y la otra, la parte más sutil de la misma. La profunda apertura de pecho que se produce en Cabeza de Vaca, nos ayuda a desarrollar la confianza plena  y permitir que los buenos sentimientos que se arraigan en nosotros, sean expandidos. Nuestros brazos y manos, que se relacionan con nuestra mente, se expanden completamente, aportándonos posteriormente una mayor visión y entendimiento. Se arraigan las caderas en el suelo, las piernas se unen entre sí, estimulando nuestra base, asentándonos bien en la tierra. El amor y la estabilidad se manifiestan dentro de Gomukhasana.

Los beneficios que aporta

Gomukhasana tonifica y flexibiliza piernas y brazos, corrigiendo pequeños defectos que podamos tener en caderas y hombros, y mejorando el rango de amplitud articular. Permite corregir problemas de cifosis derivados de una mala higiene postural, y ayuda a que los músculos de la zona pélvica se fortalezcan para permitirnos mantener una posición sedente durante más tiempo.

La profunda apertura del pecho nos ayuda a desarrollar una actitud abierta y de confianza. La intensidad de la postura desarrolla nuestra voluntad y capacidad de decisión.

¿Alguna contraindicación?

Es posible que si tenemos los hombros o las rodillas con alguna dolencia, necesitemos suavizar la postura utilizando puntos de apoyo como la cinta, o un soporte donde sentarnos. Es importante no comprometer ninguna de nuestras articulaciones, pues la actividad en esta posición es intensa y podemos encontrarnos con consecuencias desagradables. Consulta a tu médico en caso de dudas, o bien comienza con las versiones más sencillas, para ir comprobando que todo va bien.