Los Yamas en los Yoga Sutras: una interpretación personal

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Seguramente si has practicado yoga habrás oído hablar de los yamas: que si paz, que si verdad, que si no robar, que si celibato, que si no codiciar… quizás no les hayas prestado mucha atención, o puede que sí y que hayas meditado sobre ellos. Si tu caso es el segundo, pues me encantaría que te quedaras, y que compararas tus propias reflexiones con las mías (y si me dejas algún comentario sobre ellas, pues mejor que mejor).  Pero si tu caso es el primero, me gustaría que antes de empezar a leer este artículo, donde explicaré algo más acerca de los yamas, leyeras cuáles son los sutras con los que vamos a trabajar y que reflexionaras sobre ellos.

Y es que, en mi opinión, los textos destinados a la transformación interior no deberían ser explicados por alguien, sino percibidos y sentidos por la persona que accede a ellos. Una de las cualidades que suelen tener es que en cada persona resuenan diferente, y puede que para ti un sutra tenga un significado concreto, y para mí otro.

Pero si lees previamente la opinión de alguien, esa persona, irremediablemente, habrá pasado la interpretación por su filtro, y puede que te condicione.

Yo lo que hago, y lo que te invito a hacer a ti, es primero leer el texto, intentando que sea solo la traducción, sin ningún comentario al respecto (más allá de los de la propia traducción) y entonces reflexiono sobre su significado. A lo mejor algún texto no me transmite nada en ese momento, pero quizás sí, quizás resuene tanto que incluso me ayude a abrir los ojos, o a comprender mejor algún aspecto interno o externo de mí o mi alrededor. Y después de haber leído y meditado sobre el texto, entonces comienzo a leer a otros autores, para saber si coincidimos o no.

Por eso voy a dejarte antes de empezar los sutras que vamos a trabajar hoy, con la idea de que reflexiones acerca de ellos, que medites (a la occidental, es decir, pensando acerca del tema) en su significado y contenido y que, después, vuelvas al artículo y observes mi reflexión y si, de alguna manera, coincides o no. Y como le comentaba a los que sí conocen los yamas, me encantaría que dejaras tu opinión en los comentarios.

El primero de los ocho pasos del Yoga, los cinco yamas o normas de autorregulación o restricción, son: no herir o no dañar (ahimsa), veracidad (satya), abstenerse de robar (asteya), mantenerse constantemente consciente de la realidad suprema (brahmacharya), y evitar la posesividad, la codicia, o adueñarse haciendo uso de los sentidos (aparigraha).

Sutra II.30
En este vídeo puedes profundizar un poco más sobre los Yamas

La obra de Patañjali: contexto histórico

               Existen muchas discrepancias acerca de la contextualización de Patañjali. Algunos estudiosos lo sitúan en el siglo IV a. de C.  y otros autores en el siglo II d. de C.,  y es que en los países orientales la historiografía apenas formó parte de su cultura, con lo cual, solo puede ser contextualizado a través de suposiciones e indicios. Sin embargo, esto, en realidad, no es importante, puesto que Patañjali lo que verdaderamente hace es compilar, depurar, ordenar y sistematizar una serie de prácticas que ya se venían realizando muchos siglos atrás. Así, seis siglos arriba o seis siglos abajo, pues históricamente tampoco es que sea muy importante. Su gran aportación al Yoga fue precisamente esa, la de crear un tratado totalmente depurado, escueto, profundo y atemporal que guiara a los “buscadores” hacia la obtención del estado de Yoga. Sin confusión, sin florituras, de manera concisa y clara. Esa es su gran aportación.

Los yamas nos ayudan a vivir de manera armoniosa con los demás.

Los Yoga Sutra: Los capítulos o padas

La obra se tituta Yoga Sutras, que suele traducirse como “Aforismos del yoga”, pero Sutra también proviene de la palabra “hilar”, dando una idea de continuidad o hilado, como una especie de telaraña en la que todo está interconectado. Esto nos indica que, aunque leamos o analicemos un Sutra concreto, debemos comprenderlo dentro del contexto de la obra completa y que todos están interrelacionados entre sí. No obstante, podemos analizar brevemente cómo se estructura la obra.

Los padas

                La obra se divide en cuatro Padas. En este contexto, pada significa capítulo (en otros contextos, significa “pie”) y  son:

1. El Samadhi Pada se compone de 51 sutras donde se enseña qué es el yoga y los medios para alcanzar el Samadhi. 

2. En el Sadhana Pada se definen las prácticas para alcanzar esta meta a través del Kriya Yoga y del Ashtanga Yoga.

3. El Vibhuti Pada se describen los poderes sobrenaturales que surgen de la práctica de Samyama (cuando sucede simultáneamente Dharana, Dhyana y Samadhi).

4. El Kaivalya Pada describe los diferentes estados de iluminación. Este último algunos estudios dicen que fue agregado posteriormente.

El Ashtanga Yoga

Dentro del Sadhana Pada, que es el capítulo donde Patañjali se refiere más concretamente a las técnicas para alcanzar el Yogaschitavritinirodhah,  para ello habla de dos vías: el yoga kriya y el ashtanga yoga. Los yamas se encuentran dentro de esta segunda vía, el Ashtanga yoga, es decir, el “Yoga de los ocho miembros”. Aunque realmente ha de considerarse cada uno de los miembros en el mismo nivel, suele haber cierta progresión en ellos, de modo que un miembro te lleva al siguiente y así sucesivamente. Así, según Patañjali, los ocho miembros se estructurarán del siguiente modo:

  1. Yamas o las conductas sociales.
  2. Niyamas o las conductas personales.
  3. Asana o la postura.
  4. Pranayama o el control del prana.
  5. Pratyahara o la abstracción sensorial.
  6. Dharana o la concentración.
  7. Dhyana o la meditación.
  8. Samadhi o la liberación.

En este artículo,  vamos a centrarnos en el primer anga, las conductas sociales.

Los yamas

Yama se traduce como “moderaciones”, “restricciones”, “abstenciones”, y se refiere a las aquellas observancias sociales que debemos realizar para vivir en paz y armonía. Aunque su significado literal tiene una connotación restrictiva, realmente trata de liberar al yogi o yogini de aquellas posibles tensiones que el hecho de vivir en sociedad puede atribuirles. En el momento en que conseguimos encontrarnos en paz con nuestro entorno, podemos realizar prácticas de profundización interior, habiendo eliminado todas aquellas tensiones que proceden de nuestra relación con lo que nos rodea.

Cada uno de los yamas puede estudiarse desde diferentes perspectivas. De hecho, suele suceder que ante una misma situación que genera cierto conflicto, debamos interpretarla desde los diferentes puntos de vista de cada uno de los yama, y que todos puedan aplicarse.

Y es que, realmente, cada uno conlleva cierto matiz que se va fundiendo con el siguiente y con el otro, de modo que a veces todos se aplican a la vez. Pero antes, vayamos conociendo a qué se refiere cada uno de ellos.

Ahimsa

El primer yama es ahimsa y significa “No violencia”. Al igual que el resto de yamas, posee dos coordenadas: una referida a nuestros actos respecto a los demás y otra referida a nuestros actos respecto a nosotros mismos. Debemos evitar toda forma de violencia (tanto de pensamiento, como de acción, como de palabra) hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Satya

El segundo yama es Satya y significa “verdad”, sin embargo, su significado se acerca más al término “asertividad” ya que se refiere a una verdad que no cause daño y, en caso de que lo causara, abstenerse de decirla. Así pues, sería nuestra capacidad de ser sinceros, de explicar lo que realmente pensamos, sin generar un conflicto.

Asteya

El tercer yama es Asteya y significa “no robar”. Aunque puede resultar obvio y, en la mayoría de las sociedades, algo que se condena, la idea de robar va más allá de lo simple (sustraer un objeto sin pagar nada a cambio), pues existen muchas maneras de robar,  como, por ejemplo, hacer perder el tiempo a alguien.

Bramacharya

El cuarto yama es Bramacharya y suele traducirse como “celibato”, sin embargo, su significado literal es “el que se mueve con Dios”. Y se refiere a la capacidad de controlar la energía que se deriva de nuestras pasiones más terrenales para que esta pueda ser empleada en objetivos mejor sublimados. Así, no se trata de ser célibes como lo entendemos hoy día, sino de no dejarnos llevar por las pasiones.

Aparigraha

El quinto yama es Aparigraha y se traduce como “no codiciar”. En muchas ocasiones anhelamos de manera nefasta aquello que otras personas poseen, esto nos genera tensiones sobre todo emocionales.

Trabajando los Yamas dentro de la esterilla

Si acudes a una sesión de yoga, puede que en alguna ocasión alguien te hable de la idea de no violencia, de respetar tu tiempo, de comprometerte con tu práctica… Y es que, en todos los aspectos de nuestra vida que supone una relación o bien con nosotros mismos, o bien con el entorno, aparece perfumada con las enseñanzas de los Yama.

Por ejemplo, en tu práctica de yoga, puedes encontrar a ahimsa en el trato que te infieres a ti mismo/a, una práctica donde prime el esfuerzo, pero no el sufrimiento; a Satya puedes encontarlo a la hora de reconocer cuáles son tus límites y cuáles son tus capacidades verdaderas; a asteya en el tiempo que has de dedicar para llegar a esa postura que quieres realizar; a bramacharya en el empleo de tu energía y tu tiempo en una práctica que te lleve a conectar contigo mismo/a; a aparigraha en aceptar que tienes un cuerpo con sus propias capacidades y no compararte con otras personas.

Así, lo que aprendemos a través de nuestro propio cuerpo y en nuestra práctica, podemos llevárnoslo a nuestra vida diaria, a la relación con nosotros mismos y la relación con los demás. Aprendemos a crear un lugar de paz y de amor, a ser asertivos, a respetar a los demás y a comprender que he de crear un equilibrio entre lo que doy y lo que recibo, a emplear el esfuerzo en acciones nobles y a aceptarme y aceptar a los demás, valorándolos y permitiendo que sean ellos mismos.

Acreditaciones:

Image by Esther Merbt from Pixabay

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