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Supta Virasana o el Héroe hacia arriba

por
Míriam
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26 febrero, 2016

Con esta asana, continuamos con las asanas de apertura del corazón. Experimentamos con Supta Virasana, el Héroe Acostado. Una asana donde abrimos completamente toda nuestra parte frontal, para dar amplitud a nuestros músculos y desarrollar nuestra musculatura, que nos permita crear espacio a nuestros pulmones y por tanto absorber más oxígeno, y con el aire, el prana. Creamos espacio, nos liberamos de las ataduras, para dejar que las emociones fluyan libremente, para ayudarnos a deshacernos de las tensiones acumulada y mostrar nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero ser. Disfrutemos de Supta Virasana.

¿Cómo se ejecuta?

Vamos a comenzar en Dandasana, el Bastón, con la espalda recta y los pies activos (la punta de los dedos mirando hacia el cielo). Es importante que primero examinemos cómo andan nuestras articulaciones de caderas, rodillas y pies, así como la musculatura de muslos y piernas, puesto que vamos a darle una gran amplitud y puede que aún no estemos preparados. Para ello, vamos a comenzar sentándonos en la posición de Vajrasana, el Rayo.

Comprobaremos en esta asana las sensaciones que tenemos en pelvis, muslos, rodillas, tobillos, empeines… En caso de que no existan molestias significativas y podamos mantener la postura sin problemas, continuamos con la siguiente posición: el Héroe o Virasana. Desde el Diamante o Vajrasana, vas a incorporarte ligeramente, de manera que te apoyes en las manos, para separar los pies entre sí, e intentar que tus rodillas queden unidas, y así, poco a poco, sentarte en el suelo. Puede ser que te resulte difícil que las rodillas queden unidas, en ese caso, puedes separarlas entre sí.

Si no existe ninguna molestia en esta posición, entonces podemos continuar construyendo la postura. De Virasana, vas a reclinarte ligeramente hacia atrás. Coloca tus manos por detrás de tus caderas, y extiende el pecho. Comprueba que todo va bien. Si es así, ahora vas a apoyar tus antebrazos en el suelo, continúa mirando hacia el frente, evita que la cabeza se vaya hacia atrás. Sigue comprobando que todo va bien… Y si es así, ahora toca probar a tumbarte en el suelo. Deslizas tus manos lentamente, buscando que los omóplatos toquen el suelo.

Cuando has conseguido alcanzar esta posición, llega el turno de los brazos. La posición final lleva los brazos extendidos por encima de la cabeza, pero esto implica que haya una mayor elongación de los músculos participantes en la postura, por lo que deberías ir experimentando poco a poco, hasta conseguir llevarlos por encima de la cabeza.

Si usamos apoyos (podemos colocar una manta enrollada bajo la espalda, o un cojín grande, de manera que quedemos reclinados sobre él), esta posición se convierte en una postura restaurativa, muy confortable.

Los pies se encuentran en profunda dorsiflexión, por lo que toda la zona frontal de los tobillos, empeines y dedos van a obtener una elongación profunda, pero en caso de que existan molestias, podemos recurrir a alguna manta bajo los pies, de manera que el contacto se suavice. Las rodillas se encuentran profundamente flexionadas, en algunas personas será indispensable separarlas y otras podrán dejarlas juntas. Esta última opción es la más conveniente, ya que al juntar las rodillas, aliviamos la zona pélvica y, sobre todo, el nervio ciático, que se puede ver afectado por la posición con las piernas separadas.

Dependiendo de nuestra amplitud pélvica, podemos encontrarnos en una posición de retroversión, o en una posición neutra. En caso de que la zona lumbar se encuentre ligeramente arqueada, nos señala que aún necesitamos que nuestra pelvis se abra con más intensidad (el tiempo nos ayudará a ello, nunca debemos forzar una posición).

Existen muchas variantes a la hora de ejecutar esta asana.  Puedes dejar los brazos a los lados de las caderas, en la posición de Shavasana, o bien dirigirlos extendidos por encima de la cabeza, con las manos separadas entre sí, o quizás juntas en algún mudra como Atmanjali. También podrías cogerte los codos y estaríamos en una postura que se denomina el Sillón, y que simplemente es una variante de Supta Virasana.

Por lo tanto, la posición de los hombros va a variar considerablemente según la posición que hayas elegido. Comprueba que no existen molestias excesivas para formar tu postura.

Supta Virasana es considerada como posición de extensión, pero también como postura de descanso. Cuando conseguimos la amplitud articular necesaria en pies, rodillas, cintura pélvica y cintura escapular, nuestra columna puede descansar cómodamente en una posición parecida a la de Shavasana; sin embargo, cuando no es posible, nos encontramos ante una posición de extensión de la columna, en la cual, observamos que desde la zona lumbar hasta la zona alta torácica, un ligero arqueamiento del raquis tiene lugar.

En cualquier caso, ambas posiciones son correctas y dependerá de qué busquemos con la ejecución de esta asana. En caso de buscar el descanso, podemos valernos de instrumentos de apoyo, como cojines, ladrillos, para encontrarlo.

Puntos claves

  • Pies en dorsiflexión, junto a las caderas.
  • Pelvis lo más neutra posible.
  • Brazos por encima de la cabeza, estirados.
  • Columna, a ser posible, en posición de descanso.

Deshaciendo la postura

Es de especial cuidado el proceso de deconstruir Supta Virasana. Si solemos tener mimo y cautela cuando deshacemos cualquier postura, en esta, hemos de ser especialmente atentos. Tal y como hemos terminado de construir, comenzamos a soltar: los brazos se colocan junto al tronco,  con las manos hacia abajo. Aquí flexionamos los codos, y nos incorporamos suavemente, apoyándonos sobre los antebrazos, con la mirada al frente. Lentamente, apoyándonos sobre las manos (primero una, después otra), estiramos los brazos, y quedamos en suave reclinación. Seguidamente, incorporamos el tronco, para aparecer de nuevo en la posición de Virasana. De aquí, nos reclinamos para ir hacia el Diamante o Vajrasana y del Diamante, liberamos las piernas para la posición de Dandasana.

Lo que transmite, lo que significa

En nuestras clases, hemos viajado a través de Gomukhasana, la Cabeza de Vaca, que nos permitía abrir el tórax de una manera intensa a través del enlace de nuestras manos. Esto nos ha ayudado a crear espacio, a comenzar a liberar esa zona que muchas veces solemos tener constreñida, pues, psicológicamente, toda la inseguridad, la falta de estima, la timidez, el miedo… lo manifestamos cerrándonos, dejando caer nuestros hombros y formando un ovillo sobre nosotros mismos. En nuestro camino de apertura torácica continuamos con Dhanurasana, que expandía el pecho, y también nuestra pelvis, intensificábamos la posición para, posteriormente, acercarnos a Supta Virasana.  Continuamos con nuestra apertura torácica, mostrándonos tal y como somos, pero desde una actitud de entrega: la posición tumbada bocarriba nos desarma ante la tensión de estar siempre preparados, esperando a que algo suceda para volver a retrotraernos sobre nosotros mismos. Ahora abres tu pecho, expandes tu pelvis, y te muestras al mundo tal y como eres, tal y como es tu interior, tu verdadero interior: libre de miedo, libre de prejuicios, con todo el amor, la compasión, la confianza, la inocencia, que se alberga en tu interior.

Los beneficios que aporta

Esta postura aporta grandes beneficios de manera general a todo el mundo –sea usando soportes o sea realizándola sin ellos-. Permite una mayor flexibilidad en las piernas, activa la circulación sanguínea, tonifica la musculatura… de modo que para personas aquejadas de varices, o de molestias en los pies, puede ser un bálsamo estupendo. Realizarla justo antes de dormir, y después ejecutar Viparita Karani Asana, la convierte en un estupendo alivio para las piernas cansadas.

La amplitud pélvica permite que los órganos de la zona se encuentren liberados, con más espacio para expandirse, con lo cual ayuda a dolencias derivadas de los ciclos femeninos, siendo ideal para las mujeres en general.

Influye beneficiosamente en Swadhisthana, Manipura y Anahata.

¿Alguna contraindicación?

En caso de padecer dolencias importantes de pies, rodillas, pelvis, antes de ejecutarla, consulta con tu médico o terapeuta. En cualquier caso, el uso de soportes y apoyos pueden facilitar en gran medida la ejecución de la postura, convirtiéndola en accesible para la mayoría de las personas. No obstante, siempre hay que andar con cuidado en estos casos, para no encontrarnos con efectos inesperados.

 

Hari Om.