Menú

Tadasana | La Montaña

por
Míriam
Avatar
21 septiembre, 2015

Tadasana, la Montaña, es la postura básica para estar de pie. Desde ella avanzamos de una asana a otra, y en ella volvemos al origen, al principio. La correcta alineación en Tadasana es importante ya que va a influir en todo nuestro cuerpo, órganos y mente. Se convierte, pues, en la asana imprescindible para poder avanzar en nuestro sendero.

Nombre en sánscrito: ताडासन
Transliteración: Tāḍāsana / tadasana
Traducción: Postura de la montaña.
Clasificación: Postura neutra. Postura de relajación. Postura de equilibrio.
Nivel: Básico.

¿Cómo se ejecuta?

Lo primero que has de hacer es colocarte de pie, y poco a poco vamos a ir recorriendo mentalmente -incluso mirando- cada parte de nuestro cuerpo para ajustarlo completamente a la posición erguida y correctamente alineada. Concéntrate en cada uno de los pasos para que no los pases por alto, pues a veces tenemos la mente dispersa y se nos olvida dónde estamos. A continuación vamos a ir repasando los puntos más importantes de la asana:

  1. Comienza colocando los dos  pies lo más juntos posible: que la cara interna de ambos pies quede completamente pegada: los dedos gordos juntos, los talones juntos.
  2. Desde aquí levanta los dedos de los pies (solo los dedos) y ábrelos en abanico (si es que puedes) y déjalos caer de nuevo en el suelo. Sentirás que tus pies se abren y que aumenta la superficie que toca el suelo.
  3. Siente los bordes externos del pie también tocar el suelo.

Lleva las rodillas estiradas, de manera que ambas queden en línea recta, pero ¡cuidado! Esto no significa que debas bloquear las rodillas haciendo presión sobre las rótulas hacia dentro. Es muy importante que quede claro que se trata de mantener la articulación recta, pero no hacer presión sobre ella.

Variante: en caso de problemas de rodillas o en la zona lumbar, suele recomendarse la ligera flexión de las articulaciones.

  1. Lleva el coxis hacia dentro: aprieta bien los glúteos para ello, como si estuvieras aguantando las ganas de hacer de vientre.
  2. Proyecta el pubis hacia delante y un poco hacia arriba, como si quisieras auparlo.
  3. Cuando hayas conseguido la posición apretando, manteniendo la pelvis en esta neutralidad, suelta los músculos pero manteniendo esta posición de la articulación.

Con los músculos abdominales, lleva el ombligo hacia dentro. No se trata de encoger la barriga, sino de sujetar el ombligo suavemente, siendo conscientes de este punto.

  1. Separa los dos hombros de las orejas, como si se repelieran.
  2. Ahora llévalos ligeramente hacia atrás. Notarás que tu pecho se expande. Cuidado, no es un movimiento forzado. Tus omóplatos dibujan un corazón.
  3. Visualiza un hilo en el centro de tu pecho, del que pende un globo de helio, que te hace dirigir tu pecho ligeramente hacia delante y hacia arriba. ¡Recuerda que no se trata de sacar pecho, sino de expandirlo!

Lleva los brazos estirados junto al tronco, con las manos tocando los muslos, o bien ligeramente separados del cuerpo, o bien con las palmas hacia delante y ligeramente separados del cuerpo.

Tu mentón ha de ir ligeramente recogido. Para ello debes inclinarlo ligeramente hacia abajo, y dirigirlo hacia dentro. Ten consciencia de tu zona cervical, que ha de quedar lo más recta posible.

Desde la cúspide de tu cabeza, un hilo dorado tira de ti hacia el cielo: siente que creces y que te alargas desde los pies hasta más allá de la cabeza.

 

En la cúspide

Una vez que has alineado la postura, realiza varias respiraciones completas. Lleva tus ojos a la punta de tu nariz y concéntrate en la postura. Disfrútala.

Lo que nos transmite, lo que significa Tadasana

Tadasana, la Montaña, es la asana de la firmeza. Nos transformamos en un elemento natural inamovible, majestuoso, situado entre la tierra y el cielo. Del mismo modo, nuestro espíritu se libera de las dudas, de las incertidumbres. Del mismo modo, nos mantenemos imperturbables, como montañas, cuando en la vida aparecen situaciones que pueden desequilibrarnos. Cuando llega el momento de tomar una decisión, Tadasana nos enseña a no tambalearnos.

Los beneficios que nos aporta Tadasana

Una correcta alineación postural nos influye de muy diversas maneras y todas ellas de forma positiva.

La correcta alineación permite que el peso del cuerpo recaiga realmente donde debería: en las articulaciones. Cuando estamos desalineados, la fuerza de la gravedad incide en zonas del cuerpo no preparadas para ello, eso implica que comencemos a sobrecargar zonas que no están diseñadas para ello: las articulaciones, pues, para compensar, deben desviarse, la postura se “tuerce” o se sobrecarga e otros lugares, originando tensión, molestias, dolor…

Pero además, podemos ejercer presión en determinados órganos que se ven afectados por estas desviaciones. Al alinearnos correctametne, estamos liberando a nuestros órganos pélvicos, abdominales y torácicos de la posible presión ejercida por la gravedad, les estamos dando espacio.

Ello implica que respiremos mejor, que nuestra capacidad pulmonar aumente, que la sangre, por ende se oxigene mejor, y que el oxígeno llegue a nuestros órganos, de manera que puedan ejercer un mejor funcionamiento: la digestión se hace menos pesada, más efectiva, las heces no encuentran tantos obstáculos para abandonar el cuerpo, previniendo dolencias como el estreñimiento. Los órganos sexuales se expanden, evitando por ejemplo que las menstruaciones sean más dolorosas.

Erguirnos correctamente nos aporta claridad mental, mayor concentración y positividad.

Nuestros canales energéticos se encuentran desatascados, funcionando con plena energía.

Y todo eso, solo con ponernos de pie. Así que, ¡recuerda llevar siempre una alineación correcta.