Tipos de posturas de yoga

Existen muchas maneras de realizar una clasificación de posturas de yoga: según nuestra posición en el espacio (bipedestación, sedentes, supinas…) según la intensidad o el nivel (fácil, intermedio, difícil), según la sensación que nos infiera (activas, relajantes, equilibradoras…) y así podríamos seguir catalogándolas de diferentes maneras. Pero, una de las formas más conocidas es según la disposición de nuestra columna vertebral. Los diferentes movimientos y posiciones de nuestra columna nos ayuda a realizar una de las clasificaciones más usuales de estas posturas y es la que abordamos a continuación.

Las posturas de extensión

Las posturas de extensión son aquellas en las que se arquea la zona lumbar y se abre la cara anterior del cuerpo. Estas posturas suelen ayudar a mejorar con creces la salud de nuestra columna y del organismo en general, ya que al elongar la cara anterior del cuerpo, nuestros órganos y vísceras disponen de mayor espacio para realizar sus funciones. Así mismo, mejoran nuestro estado de ánimo, ya que infieren a nuestra mente una actitud valiente, abierta, segura y confiada.

Al hacer estas posturas debemos tener en cuenta cuál es la capacidad de arqueamiento de la zona lumbar, y evitar la hiperextensión, puesto que podemos lesionarnos. Así mismo, el trabajo de la cara anterior del cuerpo -asi como de los costados- debe ser progresivo para evitar desgarros o tensiones innecesarias.

Algunas posturas de extensión son:

Dhanurâsana
Natarâjasana
Ustrâsana
Matsyasana

Las posturas de flexión

Las posturas de flexión son aquellas en las que se curva la zona lumbar y se pliega el tronco, acercándose hacia las piernas. Estas posturas suelen estirar la cara posterior del cuerpo, e invitan a la calma mental. Es importante ejecutarlas correctamente, evitando la sobrecarga en el área lumbar, ya que puede verse dañada la columna -especialmente en estas posiciones pueden darse protusiones e incluso hernias discales- una de las maneras correctas de ejecutar las posiciones de flexión es asegurándonos de que al flexionarnos son los isquiosurales los que se estiran.


Algunas posturas de flexión son

Paschimottânasana
Uttanâsana
Apanâsana

Las posturas de torsión

Las posturas de torsión son aquellas en las que rotamos el tronco en el plano transversal. Desde la base de la columna comenzamos hacer una rotación, de manera que giramos el torso hacia la dirección elegida. Estas rotaciones se producen fundamentalmente en el área dorsal. Algunos de sus principales beneficios son el estiramiento y descompresión de los pequeños músculos que se adhieren a la columna vertebral y la compresión de los órganos internos, que ayudan a que estos se masajeen y tonifiquen. Suelen estas posiciones devolvernos el equilibrio y la calma durante las secuencias de yoga.

Algunas posturas de torsión son

Parivrtta Trikonasana
Ardha Matsyendrâsana
Jathara Parivrttanâsana

Las posturas de lateralización

Las posturas de lateralización son aquellas en las que se inclina el tronco lateralmente, de manera que se contrae uno de los laterales del cuerpo, mientras que el otro lateral se estira. Este tipo de posturas suelen estar muy recomendados para dolencias como la escoliosis (flexionando hacia el lado contrario del que se produce) y también para mejorar la musculatura lumbar. Así mismo, ayudan a crear una sensación de equilibrio en el cuerpo y en la mente.


Algunas posturas de lateralización son


Utthita Parsvakonâsana
Parighâsana
Anantâsana

Las posturas de inversión

Las posturas de inversión son aquellas en las que la cabeza se acerca a la tierra, mientras que la pelvis se acerca al cielo. Técnicamente, cualquier postura en la que la cabeza quede por debajo de las caderas, sería una postura de inversión, como adho mukha svanâsana o incluso uttanâsana, sin embargo, se suele tener en cuenta para esta clasificación, aquellas posturas en las que, además, es necesario sostener el cuerpo en esta nueva posición.


Las posturas de inversión suelen ser las que, al principio, cuesta más domesticar, sobre todo porque nuestra mente -ni nuestro cuerpo- está acostumbrado a estas nuevas posiciones, en las que se percibe la realidad de manera diferente. Así pues, hay que ir abordándolas progresivamente tanto física como mentalmente. Pero una vez que se abordan y se es capaz de realizar con fluidez, nos otorgan una agradable sensación de rejuvenecimiento, de vitalidad y de limpieza, siendo de un valor incalculable.


Algunas posturas de inversión son


Viparita Karani âsana
Salamba Sirsâsana