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Yoga común, Yoga Terapéutico y Yoga Adaptado: ¿Qué diferencia hay?

por
Míriam
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1 diciembre, 2015

En este artículo voy a intentar explicaros la diferencia que hay entre el Yoga Común, el Yoga Terapéutico y el Yoga Adaptado, pues a veces las ideas y conceptos se entremezclan, esto puede ayudarte a la hora de decidir qué tipo de Yoga es mejor para ti y cuál puedes practicar. Espero que te ayude.

Hoy en día la palabra “Yoga” ya no define una sola idea o concepto. Hace unos años, cuando no había tanta difusión de esta disciplina, parecía que nos conformábamos simplemente diciendo “Practico Yoga” y aunque la mayoría de las personas no entendían mucho de qué iba eso del Yoga, otras sí que se hacían una idea ligera (aunque a veces equivocada) o bien, si eran practicantes, enseguida empatizaban con su propia práctica. Pero cuando empezabas a ahondar, te dabas cuenta de que cada uno en sus sesiones practicaba técnicas distintas, a veces  a simple vista, contradictorias.

A medida que el tiempo ha pasado, que vivimos en la sociedad del constante cambio y de la globalización de los medios, y con los medios, de los conceptos, las ideas y las cosas, se ha hecho imprescindible no solo decir que practicas Yoga, sino saber qué tipo de Yoga practicas. De repente, encuentras que existen mil y unas modalidades, corrientes, sendas, y que si antes practicabas Yoga y ya está, ahora no, ahora tienes que saber qué senda del Yoga, ¿Hatha Yoga? ¿Raja Yoga? ¿Karma Yoga? ¿Bhakti Yoga?… Y dentro de tu senda, ¿qué tipo de Yoga? ¿Hatha Yoga Clásico?, ¿Vinyasa Yoga?, ¿Yoga Dinámico?, ¿Iyengar Yoga?, ¿Kundalini Yoga Clásico?, ¿Kundalini Contemporáneo?…

Pero, además, las clasificaciones siguen continuando, y entonces tenemos que ver cuál es el objetivo del Yoga respecto al propio practicante. Recordemos que cada persona normalmente accede al Yoga esperando o buscando algún objetivo: quizás porque haya tenido problemas de columna y quiera mejorar, porque necesite un tiempo de relajación, porque su médico se lo ha recomendado, porque le interesa el crecimiento espiritual, porque no tiene nada mejor que hacer a esa hora… En fin, son muy numerosos los motivos que pueden llevarnos a practicar el Yoga…

Pero aquí, ahora, vamos a centrarnos en la definición del Yoga enfocado a la Salud de cada practicante. Como habéis visto en nuestra página web, ofrecemos información y clases sobre distintos tipos de Yoga. Ya abrí un hilo hace unos días explicando algunas diferencias de Sendas del Yoga, y de tipos de Yoga, según el enfoque de la técnica con la que se trabajaba. Decíamos que, siguiendo la senda de Patanjali, las técnicas que se empleaban en el Hatha Yoga respondían a las “prácticas externas”, en las que  las técnicas están enfocadas desde un punto de vista corporal (es decir, mediante nuestro cuerpo alcanzamos el equilibrio físico, mental y emocional) y luego teníamos las “prácticas internas”, que eran las que se empleaban en el Raja Yoga, donde el cuerpo pasaba a encontrarse en un estado pasivo, y a través de técnicas de conciencia y mentales, alcanzábamos el equilibrio físico, mental y emocional y comenzábamos nuestra senda para el desarrollo espiritual.

Pues bien, hoy toca hacer una nueva catalogación para entender qué tipo de Yoga  es el que nos conviene practicar a nosotros, desde un enfoque en el que tendrá como principal enfoque nuestro estado de salud. Para ello, vamos a hacer una división del Yoga en tres grandes apartados:

  1.  “Yoga Común”
  2.  “Yoga Terapéutico”
  3.  “Yoga Adaptado”

¿Qué significa cada uno de ellos?

Seguramente es la primera vez que lees eso de “Yoga Común”, pues sí, es la primera vez porque lo acabo de acuñar ahora mismo. Con el término lo que pretendo es definir el tipo de yoga que es practicado por la amplia mayoría de personas que no tienen grandes patologías o problemas de salud. Prefiero llamarlo “Yoga Común”, porque si empleamos el término “Yoga Normal” o similar, a mí, personalmente, me lleva a pensar que las técnicas de los otros yogas no son las “normales”, cuando no es así. Si hablamos de “Yoga común” se sobreentiende que es el que se practica habitualmente.

Realmente, la mayoría de los alumnos que acuden a una clase de Yoga Común, suelen tener algunos “achaques”, quizás las rodillas son sensibles, o hay algún problema en la columna, o igual el médico le ha recomendado estirar las articulaciones, o padece algún trastorno de ansiedad… sin embargo, las sesiones van enfocada más que a la recuperación de la salud, al mantenimiento de la misma. Se parte de un cuerpo sano que se ha de potenciar a través de las técnicas. Por otro lado, en la mayoría de las veces, las sesiones van enfocadas a temas o aspectos que tienen que ver con potenciar ciertos aspectos de nosotros, ya sean físicos, mentales, emocionales. Es decir, a modo de resumen, partes de un estado de salud más o menos óptimo, sin necesidad de hacer grandes cambios en la práctica y, la cual, se encuentra enfocada a otros aspectos que intenten potenciar tu cuerpo-mente-espíritu.

Pero cuando hablamos de Yoga Terapéutico, entonces ya sí que hay un enfoque que va un poco más allá y que se centra en intentar adaptar el Yoga a determinadas situaciones, dolencias, patologías y, en general, aspectos de nuestra salud que van a requerir un enfoque más profundo. En este caso, la intención es clara: mejorar nuestra salud o, al menos, que no se vea empeorada. Las sesiones ahora están diseñadas para tratar alguna dolencia o situación concretas: por ejemplo, el dolor articular, los cambios durante el embarazo, la inestabilidad emocional, las crisis de ansiedad, la columna debilitada. Aquí ya se parte de la idea de que el practicante viene con una situación o dolencia leve o moderada, y que necesita adaptaciones de las asanas a su situación. Ya aquí es necesario el uso de algunos soportes e introducir variantes que en las técnicas que nos ayuden a acceder a las mismas.

Además, cada persona, dependiendo de su dolencia y su gravedad, deberá adaptar su práctica y, si por ejemplo, estás embarazada, seguramente no sea posible tumbarte bocabajo, y tengas que emplear otra asana que te ayude a abrir todo tu torso. Es decir, el Yoga terapéutico se enfoca a la mejora de la salud de un modo más concreto, creando secuencias y técnicas para ello, y realizando las adaptaciones necesarias mediante el empleo de soportes, y pequeñas variantes en las asanas.

Y, por último, tenemos el Yoga Adaptado. En este caso, ya estamos hablando de un yoga que ha de ser completamente adaptado a las circunstancias de las personas. Este tipo de Yoga necesita de una adaptación profunda de las asanas. En muchas ocasiones encontramos centros que disponen de sofisticados sistemas de poleas, cuerdas, soportes, barras, cintas, etc. que permiten que el alumno, con independencia de su situación física o mental, pueda ejecutar las técnicas y asanas con una capacidad sorprendente de alineación, pero no siempre esto es posible. En la cotidianeidad, este Yoga se realiza utilizando nuestros elementos más cercanos (como las tan socorridas sillas) para adaptar la práctica de las asanas a nuestra propia situación.

Este tipo de Yoga es el practicado por personas usuarias de sillas de ruedas, de muletas y demás dispositivos, para personas que tengan algún deterioro cognitivo, capacidad intelectual más reducida. Es decir, la práctica del Yoga necesita una adaptación muy profunda en sus técnicas. No obstante, algo curioso es que, en este caso, las sesiones se equiparan a las que se realizan en el Yoga Común. Damos por hecho de que ya se dispone de psicólogos, de fisioterapeutas, de rehabilitadores, de terapeutas, por lo que se trata de darle un enfoque distinto a lo que suelen realizar en su día a día. El Yoga, al fin y al cabo, es un sistema holístico, donde cuerpo-mente-corazón y espíritu se ponen de manifiesto para alcanzar nuestro crecimiento y desarrollo personal.

¿Qué tipo de Yoga puedo practicar yo?

Pues, en realidad, tu práctica va a depender mucho del instructor o la instructora con quien te pongas en contacto. En algunos casos, será posible que dentro de tu situación puedas acudir a una clase de Yoga Común pero entendiendo que seguramente algunas de las técnicas que se realicen no sean accesibles para ti.

En el caso de que no padezcas ninguna dolencia grave o específica, de igual modo, podrías acudir a una sesión de Yoga Terapéutico, que siempre te puede venir muy bien. En el caso del Yoga Adaptado, tendrás que consultarlo y, si te decidieras a probarlo, ten en cuenta que es un Yoga Adaptado a las personas que están en ese momento recibiendo la sesión. Estos grupos normalmente suelen ser muy homogéneos, en cuanto a la situación de sus participantes.

Es decir, que es fundamental que hables con tu instructor o tu instructora, que le cuentes tu situación, en caso de que tengas dudas, y que te vaya indicando. A veces los instructores, sencillamente no es que no tengamos las ganas de aceptar o ayudar, sino que no disponemos de medios, o quizás no nos sentimos preparados para abordar una situación determinada. Es cuestión de ser pacientes, de ser comprensivos y de no perder la esperanza.

Lo que sí ha de quedarnos completamente claro es que por el simple hecho de respirar, ya estamos realizando Yoga, Unión, y que sea cual sea tu situación, para ti también hay posibilidad de hacer Yoga.

¡Namasté!