Menú

Shavasana | postura del cadáver

por
Míriam
Avatar
23 septiembre, 2015

Shavasana es la postura del cadáver. Al igual que un cuerpo inerte, en esta posición se busca la absoluta inmovilidad tanto el cuerpo como en el pensamiento. Y lograr alcanzar dicho estado requiere una gran práctica. Es por ello que, en su aparente sencillez, es, con mucho, la asana más avanzada y complicada de ejecutar. Pero aquí, sobre todo, vamos a describirla como una asana básica y reconstituyente mediante la cual las energías van apaciguándose tras la práctica y nos invita a una atención plena y consciente.

Nombre en sánscrito: शवासन
Transliteración: śavāsana/ Shavasana o Savasana. 
Traducción: Postura del muerto. 
Clasificación: Postura básica. Postura de relajación. Postura avanzada.
Nivel: Básico o muy avanzado.

¿Cómo se ejecuta?

Esta asana, necesariamente, se realiza tumbados en el suelo sobre la espalda, es decir, en posición supina. Podemos utilizar puntos de apoyo para alcanzar una mayor comodidad, aunque se recomienda que poco a poco vayan abandonándose dichos puntos, para su completa ejecución. Siempre, claro está, bajo supervisión médica en caso de dolencias importantes.

Lo primero que debemos hacer es tumbarnos en el suelo, sobre una esterilla o manta, y poco a poco vamos a ir ajustando el cuerpo.

Comenzamos por los pies, que han de estar ligeramente separados entre sí (a la anchura de las caderas) con los pies sueltos, es decir, suavemente caen hacia los lados. Las piernas irán estiradas, pero sueltas, sin hacer presión. De esta forma la pelvis se mantienen en una posición neutra.

Al estar tumbados en el suelo, es más fácil llevar la correcta alineación de la columna, ya que no necesitamos luchar contra la fuerza de gravedad. De esta forma, podemos corregir pequeñas desviaciones en el suelo. Es importante que sientas que tu cuerpo está equilibrado. Para ayudarte a ello, puedes pedir la supervisión de alguien, que vea si estás completamente recto o si necesitas reajustar un poco tu postura.

La columna, teóricamente, debe estar completamente apoyada en el suelo, o sentir el contacto del mismo, sin embargo, podemos tener desviaciones e irregularidades que impliquen el que no la sintamos completamente apoyada. Para ello son importantes los puntos de apoyo.

Normalmente, se suele sentir molestias en la zona lumbar, ya que podemos presentar una lordosis pronunciada. Para ello, lo mejor que puedes usar es un cojín debajo de las rodillas, de esa forma, consigues que tu zona lumbar se aplane y no haya tensión.

Del mismo modo, una pronunciada cifosis en tu zona dorsal, puede hacer que al colocar tu cabeza en el suelo, tus vértebras cervicales se hiperextensionen, quedando una curvatura demasiado pronunciada. Para ello, utiliza una almohada o cojín o manta doblada, a ser posible en la que también apoyes los hombros y que te ayude a subir la cabeza, de manera que tu cuello tenga una posición neutra.

El mentón, al igual que en Tadasana, y en cualquier otra asana, debe ir recogido hacia dentro. No olvides que es como si hiciéramos la Montaña, pero tumbados en el suelo.

Los brazos se separan ligeramente del cuerpo. Es importante que, además, lleves las palmas de tus manos hacia arriba, es decir, el dorso de la mano apoyado en el suelo y las palmas mirando hacia el techo. Los dedos están sueltos. Hay veces que de manera inconsciente nos sale realizar el Chin o Jñana Mudra: no hay problema, puedes mantenerlos de una forma suave.

Cuando llevamos los brazos en esta posición y las manos hacia arriba, vas a sentir que tu pecho se abre ligeramente, esto permite que tus pulmones se ensanchen y que te oxigenes mucho mejor.

Puntos claves

  • Pies y piernas ligeramente separados.
  • Columna vertebral en contacto con la tierra. Uso de puntos de apoyo bajo las rodillas (zona lumbar despegada) o bajo la cabeza (zona cervical hiperextendida).
  • Mentón recogido hacia dentro.
  • Brazos separados del cuerpo y palmas de las manos hacia arriba.

Lo que transmite,  lo que significa

Shavasana es la posición del cadáver o muerto: a diferencia del recorrido de asanas que hemos llevado durante la sesión,  Shavasana nos invita al descanso, a la inactividad, a lo contrario que hemos ido practicando. Pero ocurre algo curioso, de repente, nos encontramos que a pesar de estar completamente inactivos, dentro de nosotros se desata un huracán de movimiento. Tu cuerpo comienza a hacer pequeños ajustes, quizás algún miembro se mueva inconscientemente -producto de la tensión acumulada-, o quizás se mantenga sereno, pero tu mente empiece a divagar y a moverse de un pensamiento a otro.

Conseguir la absoluta inmovilidad del cuerpo, de la mente y de la energía es un proceso difícil, que puede requerir incluso muchos años de práctica. Mientras tanto, el cadáver, va a ser esa asana que te reconforte. Como cada ciclo en la vida, tenemos el periodo de actividad, y luego el periodo de descanso, de abandonarlo todo, para simplemente existir.

El culmen de esta asana, es simplemente observar de una forma absolutamente pasiva en cuerpo, mente y espíritu lo que pasa en la vida. Es s dejar que todo sea tal cual es, mantenerte como un observador pasivo de ti mismo y de tu respiración, sin intervenir, sin juzgar, sin valorar… Solo siendo.

Los beneficios que aporta

Poco a poco, a medida que continuamos ejecutando Shavasana, nuestro cuerpo lleno de tensiones se va aligerando. Para mí es una satisfacción ver cómo muchas personas que acuden  a las clases llenas de tensión, se sorprenden porque simplemente con la ejecución de esta asana, y liberando su cuerpo, se encuentran con que las tensiones han desaparecido.

Al igual que realizamos una actividad, es importante dedicarnos unos minutos al descanso. Esto va a significar que tu mente se despejará, estará más preparada para abordar nuevos retos, para seguir creciendo y avanzando. Del mismo modo, tu cuerpo necesita ese descanso para eliminar las tensiones. Y cuando te liberas de las tensiones del cuerpo y de la mente, y consigues un estado de relajación, es como si te dieras una buena ducha después de un duro día de trabajo, y con el agua que te cae, van yéndose todo el sudor y la suciedad, y tu piel y tu aspecto lucen relucientes, limpios y confortables.

Posibles contraindicaciones

Para Shavasana no existen contraindicaciones específicas. Obviamente, siempre os lo digo: en caso de cualquier duda o dolencia importante, preguntad a vuestro médico y que os asesore. En cualquier caso, para problemas de columna, respiratorios o de diversa índole, se pueden usar puntos de apoyo.

Huelga decir que en los meses más avanzados de embarazo, puede resultar bastante incómoda ejecutar la asana, por lo que habría que dejarla para más adelante.

¡Namasté!