ANATOMÍA SUTIL: Koshas, Nadis y Chakras

Muchas veces oímos hablar sobre los Chakras. A poco que nos interesemos por el tema, vemos que existe muchísima información al respecto (a veces contradictoria) y que existen miles de maneras de “abrir” los Chakras. Incluso practicamos técnicas, pero no llegamos a tener demasiado claro de qué se trata eso de “abrir los chakras”, y es más, ¿qué es eso de los Chakras y que tan de moda parece estar?

Puede ser que no compartas nada de esta filosofía y concepción del ser humano: es muy respetable. Sin embargo, de algo sí estoy segura: pensar, meditar (a la manera occidental) sobre cada uno de estos conceptos, pueden hacer que te plantees tu vida y diversos aspectos de ella.  Por eso, te animo a que, dentro de tus creencias y concepciones, te animes a zambullirte en este entramado de energías, chakras, consciencias, envolturas y serpientes. ¿Quién sabe si quizás descubras aspectos de ti mismo que antes no conocías? Quédate con lo que realmente te interesa.

Y dicho esto,  vamos a intentar adentrarnos en el meollo del asunto, pero para ello, tendremos que tocar previamente muchísima información y temas que nos sirva para ubicarnos un poco. ¡Agarrémonos los machos, que vienen curvas!

El ser humano: los cinco Koshas

Comenzaremos por aquí: las cinco envolturas del ser humano. Según la tradición Vedanta (una de las escuelas filosófica de la India), el ser humano se compone de cinco envolturas:

  1. La primera, Annamaya Kosha, que significa “envoltura hecha de comida”. Es decir, se refiere a nuestro cuerpo físico, que es capaz de desarrollarse gracias a la nutrición y al alimento que le damos. Es la parte más material y tangible que poseemos.
  2. La segunda envoltura es Pranamaya Kosha, cuyo significado es “envoltura hecha de Prana o energía vital”, y es aquí donde residen los nadis y chakras de los que hablaremos en el artículo más adelante. Este cuerpo es, digamos, donde la corriente de la vida circula y permite que estemos vivos. Como si se tratara de la red eléctrica de nuestra casa.
  3. La tercera envoltura es Manomaya Kosha, cuyo significado es “envoltura mental”, y es donde reside el pensamiento analítico, es decir, las acciones de la mente: los sentidos recogen información y el cerebro la procesa. Aprendemos a través de ello, por la experiencia que nos aportan. Se trataría de la mente analítica, la que nosotros mismos ponemos en acción.
  4. La cuarta envoltura es Vijnamaya Kosha, cuyo significado es “envoltura psíquica o intuitiva”. A diferencia de la anterior, podríamos decir que este cuerpo es el de la sabiduría vital. Es aquello que podemos conocer a través de la introspección, del conocimiento intuitivo. No son los sentidos los que nos dan información y el cerebro la procesa, sino que somos nosotros mismos los que llegamos al conocimiento a través de la intuición. Algo así como el dicho aquel de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.
  5. La quinta envoltura es Anandamaya Kosha, que significa “envoltura de felicidad o bienaventuranza”. Y aquí es donde reside nuestro espíritu, el Atman.

Todas estas envolturas, realmente no se superponen unas a otras, sino que forman un entretejido en el ser humano, mezclándose unas con otras. De tal modo que lo que afecte a Vijnamaya Kosha, necesariamente repercutirá en las otras cuatro. De este modo, el trabajo que hagamos desde cualquier punto de vista, repercutirá en los otros cuerpos.

Entendiendo esta diferenciación, podemos adentrarnos un poco más en el mundo de los Chakras y de las energías.

Pranamaya Kosha: donde confluye la energía

Imagina que eres un teléfono móvil: es decir, puedes recibir y emitir llamadas, sin embargo, lo que hace que tú puedas recibir y emitir llamadas son las ondas electromagnéticas. Es decir, el dispositivo es simplemente un captador y emisor de ondas y sin ellas, el aparato no serviría para lo que está destinado.

Pues bien, esas “ondas electromagnéticas” que están en el aire, se identificarían con los cuerpos más sutiles, esto es, Manomaya Kosha, Vijanamaya Kosha y Anandamaya Kosha, y los Chakras serían las antenas de los móviles: unos puntos concretos que captan la señal y la transmiten a los otros dos cuerpos:Pranamaya Kosha y Annamaya Kosha. Es decir, los estratos psíquicos se encuentran con los estratos sutiles y densos, convirtiéndose los Chakras en centros de energía y de consciencia.

Un poco complicado todo, ¿verdad?…

Pues no te preocupes que tampoco es para tanto.

Poniéndolo fácil: trabajando desde los Chakras

Bien, ya hemos visto la engorrosa teoría sobre los Chakras. No te alarmes si al principio resulta complicado de entender, en realidad es que es complicadillo de entender. Pero quizás, si empezamos a hablar de los chakras en sí mismos, la cosa se complique un poco menos.

Chakra” signfica “remolino, rueda, vórtice” y se llaman así porque los clarividentes (no confundir con los “videntes” que adivinan el futuro y demás…) los describen como vórtices de energía, como remolinos que tenemos en nuestro cuerpo sutil. Cada uno rueda a una velocidad y con una energía determinada y existen elementos que los activan.

Pues bien, resulta que estos remolinos de energía tienen contacto con nuestro cuerpo físico, con nuestro cuerpo sutil (pránico) y con nuestro cuerpo mental (psíquico) – y aquí dejamos un poco apartado el cuerpo causal-. De manera que, del modo en que funcione, afectará a todas nuestras envolturas, aunque, de un modo muy especial, a nuestro plano de la consciencia, a nuestro conocimiento y a nuestra concepción del mundo y de la vida en general. A través del recorrido de los chakras, nos planteamos cuestiones vitales, existenciales…

¿Y cuáles son esos “chakras”? ¿Dónde están? ¿Cómo los localizo?

En realidad tenemos un montón de Chakras y remolinos. Por todo el cuerpo… Pero, tradicionalmente, se habla de siete en concreto:

  1. Muladhara: el chakra raíz, situado en el perineo para hombres y en el cérvix para mujeres. Se relaciona con la supervivencia, con aquello básico para mantenernos vivos.
  2. Swadistana: el chakra sacro, situado en el hueso sacro. Se relaciona con las relaciones afectivas y con la creatividad.
  3. Manipura: el chakra del plexo solar, situado en la zona lumbar. Se relaciona con el individuo.
  4. Anahata: el chakra del corazón, situado en la zona dorsal. Se relaciona con el amor incondicional.
  5. Vishuddi: el chakra laríngeo, situado en la zona cervical. Se relaciona con la comunicación y con la expresión de los sentimientos.
  6. Ajna: el chakra del entrecejo, situado en el centro del cerebro. Se relaciona con la intuición y el conocimiento intuitivo.
  7. Sahasrara: más que un chakra, es un estado de la consciencia. Se encuentra fuera de nuestro cuerpo, y cuando alcanzamos dicho chakra, alcanzamos el Samadhi o iluminación.

Grosso modo, estos son los chakras principales. No obstante, no son los únicos. Existen muchos otros, con cierta importancia, pero que no suelen ser tan profundizados.

Pues bien, ya conocemos, así por encima, cuáles son los chakras. Ahora toca saber para qué, ¿verdad?

chakras

De acuerdo, activo mis chakras… pero… ¿y para qué?

Es que el tema tiene tela… Hemos hablado de las envolturas, hemos hablado de las ruedas de energía, pero, ¿y de la energía en sí misma? Pues bien, ahora viene otro capítulo más del asunto. La energía.

Resulta que en la base de nuestra columna, donde reside Muladhara Chakra, se encuentra una energía dormida que todos tenemos en nosotros. Al ir activando los chakras, que estos se equilibren ellos mismos y que además, el equilibrio de uno influya en el otro, nos ayuda a que la energía dormida, llamada Kundalini, empiece a subir por un canal energético, Sushumna Nadi.

¿Qué es el Canal Energético?

Pues bien, acuérdate de Pranamaya kosha, el cuerpo energético. Imagínate tu cuerpo, tal y como es ahora, pero que en vez de componerse de carne, huesos, pelo, sangre, etc. se tratara de una red inmensa de carreteras, de autovías, autopistas, etc. y todas relacionadas entre sí. Pero, además, resulta que existen varios puntos donde hay rotondas y la circulación se facilita… Y cuando ya la circulación ha sido facilitada, entonces  esas rotondas te dan acceso a la autopista: a la comodidad de la autopista… y tú vas con tu coche la mar de agusto, circulando por ahí.

Existen tres autopistas: una a la izquierda  y otra a la derecha, y una autopista central. La izquierda y la derecha nos sirve para que el tráfico vaya fluyendo por todas las rotondas (chakras) y se desatasquen un poco, que no haya colapsos. Y cuando hemos conseguido que la circulación sea óptima, entonces resulta que se nos abre una tercera autopista por donde podemos circular sin peligros, con calma, y llegar a nuestro punto tan ansiado.

De este mismo modo, funcionarían los nadis y los chakras respecto a nuestra enegía dormida. Kundalini, como os digo, es una energía que tenemos en la base de la columna. Esa energía dormida, cuando activamos los chakras, ayudamos a que se despierte, y a medida que vamos “desembotellando” los chakras, limpiando  y mejorando la circulación a través de los nadis de la izquierda y de la derecha (Ida y Pingala), como “vehículo privilegiado”, puede ir ascendiendo a través de la autopista central, que nos lleva directos a la Consciencia, esa autopista es Sushumna, el canal central, por donde asciende la kundalini.

Hale, pues ya tenemos todos los elementos principales para entender – o liarnos un poco más- acerca del trabajo que vamos a hacer próximamente: el despertar de los chakras.

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