Dhanurasana | La postura del Arco

Poco a poco vamos dándole amplitud a nuestro cuerpo, buscando expresar la apertura a través de la figura de nuestro cuerpo. Dhanurasana, o el arco, es la asana sobre la que vamos a indagar esta semana. Nos permite realizar una amplia apertura de nuestro torso, permitiendo deshacernos de bloqueos físicos pero también mentales y emocionales. La forma de nuestro cuerpo modifica nuestro pensamiento y nuestra actitud. A través del arco, vamos a experimentar esta sensación de encontrarnos completamente abiertos y extendidos, presentes en el aquí y el ahora. Disfrutemos, pues, de ella.

¿Cómo se ejecuta?

Túmbate en la posición de Advasana, el Cadáver Invertido, con los brazos junto al tronco. Apoya tu frente en el suelo, y flexiona ambas piernas. Con cada mano, aferra cada uno de tus tobillos. En una inspiración, eleva tu busto hacia arriba, como en la posición de la cobra, y permite que también se eleven tus piernas. Estas, a ser posible, han de situarse por encima de tu cabeza.

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Puntos Claves

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Deshaciendo la postura

Tras alcanzar el culmen de la posición, puedes balancear –como una cunita- tu tronco hacia delante y hacia detrás, sintiendo la presión sobre todo en el bajovientre y el hueso púbico. Tras esto, vuelve a aquietarte, deja caer ambas piernas de manera que consigas la posición justo anterior y de aquí vas soltando para, de nuevo, alcanzar Advasana. Seguida del Arco, puedes realizar la secuencia de cobra-gato-reverencia clásica para compensar la zona lumbar.

Lo que transmite, lo que significa

El arco conlleva una profunda apertura de nuestra parte frontal. En muchas ocasiones adoptamos posturas cerradas: nos sentimos apagados, sin vida, sin derecho a expresarnos o manifestarnos. Es como soportar el peso del mundo en nosotros, sentir que nos hacemos cada vez más pequeños. Esto da lugar a hombros encogidos, y, en general, al acortamiento de toda la musculatura frontal. En muchas ocasiones, tenemos dificultades para tener presencia, ampliarnos, crecer y manifestarnos y esto lo reflejamos con nuestra postura. El arco te ayuda a liberarte de todos estos temores y a manifestar tu verdadera realidad, sin miedo y con confianza. Tu columna se ve totalmente activada, los centros de lo inconsciente se ven activados por la posición. Una gran corriente de energía sucede en ti, permite abrirte, darte luz. El arco es la amplitud, la presencia, la confianza, al alegría, el amor desinteresado, la manifestación de todo tu ser como parte integrada del todo.

Los beneficios que aporta

Puedes hacerte una idea de todos los beneficios que puedes obtener con el arco. La flexibilización y tonificación profunda de la columna vertebral, la estimulación de los órganos abdominales, con especial incidencia en el hígado, páncreas y los riñones, que se ven bombeados a través de la posición. Los pulmones encuentran un lugar más amplio donde funcionar y el corazón se potencia y fortalece con la intensidad.

Los hombros caídos se corrigen, las caderas se flexibilizan. Los discos vertebrales se hidratan, y prevenimos la aparición de hernias discales. Podemos corregir algunas pequeñas deformidades de columna, y es excelente para casos de protusión verterbral.

Pero es psicológicamente como esta postura va a manifestar más intensamente sus beneficios. La intensidad de su posición se compensa enormemente con la gran apertura que tiene lugar y el efecto psicológico que podemos inferir de ella. La mente se abre con nuestro cuerpo, una sensación de confianza, seguridad, voluntad, estabilidad y potencia nos sobreviene, para manifestarnos en todo nuestro esplendor.

Esta asana estimula todos los chakras, pero hace especial incidencia en Manipura y Anahata.

¿Alguna contraidicación?

En caso de que padezcamos de hernia discal importante, es conveniente no alzar las piernas, sino mantenernos en la posición previa en la que no se alzan las piernas hacia arriba. En caso de hernia inguinal, hernia de hiato, prolapsos, úlcera péptica, esta postura está desaconsejada. No obstante, ante cualquier duda, consulta con tu médico.

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