YOGA para EMBARAZADAS

Poco a poco, y cada vez más, se va abriendo en España  un camino orientado a la integración del Yoga y de sus técnicas como una poderosa herramienta de la cual podemos disponer en momentos vitales tan importantes como es el embarazo. En algunos lugares del país, como Barcelona y Madrid, esta práctica se encuentra ya bastante arraigada en el ámbito de la obstetricia, disponiendo de momentos y espacios para que las futuras mamás –y las ya mamás- puedan integrar dentro de sí esta milenaria práctica, y beneficiarse de todas sus bondades.  Tomando como referencia el artículo de investigación de Esther Azón López y Eduardo Mir Ramos, aquí te dejo algunos datos interesantes acerca de la práctica del Yoga durante el embarazo.

¿POR QUÉ PRACTICAR YOGA EN EL EMBARAZO?

Realmente, es en el embarazo uno de los momentos más idóneos para comenzar con la práctica del Yoga. Debido a todos los cambios que se producen en nuestro organismo, nos encontramos más receptivas a las distintas técnicas que se trabajan en el Yoga:

  • Debido a tus cambios hormonales, tus articulaciones se encuentran mucho más flexibles y blandas, por lo que encontrarás menos tensión en las mismas a la hora de comenzar tu práctica de asanas, permitiéndote acceder a muchas posiciones articulares que seguramente en otra etapa de tu vida te sean menos accesibles. Tu cuerpo está más abierto, más receptivo.
  • Algo maravilloso está pasando en tu cuerpo: tu mente está cambiando, tu actitud está cambiando. Ahora eres más consciente de ti misma y de todo lo que sucede en tu interior. Te va a resultar más fácil dirigir tu mirada hacia dentro, al igual que tu cuerpo, tu mente se encuentra totalmente receptiva.
  • Y sabes que esto que te sucede es un momento de conexión entre tú y el ser que anidas en tu interior, tu capacidad creativa, tu entrega, tu amor desinteresado comienzan a forjarse en tu interior, tu esfera espiritual se comienza a sintonizar, a centrarse.

Como ves, se puede convertir en el momento idóneo para comenzar tu práctica de yoga, pues tu propia experiencia vital –que es la más importante de la que disponemos- te va a llevar a un estado yóguico espontáneo.

¿CÓMO BENEFICIA EL YOGA PARA LAS EMBARAZADAS?

Son innumerables los beneficios que aporta a cualquier persona en cualquier etapa de su vida la práctica del Yoga. Tu cuerpo va a responder mucho mejor a los cambios que se están produciendo, vas a desarrollar tu consciencia respecto a él para así fluir con todo el proceso del embarazo: escuchar a tu cuerpo para entender qué necesidades tiene y presenta.  Durante el embarazo, nos encontramos con algunos desajustes debido a los cambios que están produciéndose  y que debemos tener en cuenta para evitar dolores y molestias: el peso de tu vientre puede afectar a la alineación de tu columna, los músculos de una espalda debilitada puede acarrear molestias severas y dolores, un abdomen demasiado apretado, o demasiado suelto, puede afectar en el momento del parto  y de la recuperación, una pelvis sin movilidad nos va a suponer trabas a la hora de parir…

Pero además, las piernas cansadas e incluso varicosas, la presión arterial puede elevarse, la oxigenación puede verse comprometida, los cambios hormonales nos pueden afectar –incluso gravemente- a nuestro estado de ánimo…

… En fin, toda una serie de cambios que gracias a la práctica del Yoga pueden verse minimizados e, incluso, en algunos casos, ni siquiera manifestarse o bien desaparecer: alineación de tu columna, fortalecimiento de tu espalda, tonificación y flexibilización de tu abdomen, apertura de tu pelvis, calma interior y aceptación de los cambios que suceden, aumento de la autoestima y control de la ansiedad para el momento del parto…

Y mucho más…

¿Qué puedo encontrar en el Yoga que no pueda encontrar en otras disciplinas?

Existen muchas prácticas hoy día que nos ayudan a abordar el cuerpo, y que no olvidan el ámbito de la mente. Sin embargo, tengamos en cuenta que el Yoga no solo aborda estos ámbitos: es una filosofía de vida implícita que afecta a todas y cada una de las esferas del ser. El cuerpo, la mente, el espíritu, el entorno… Todo lo que sucede dentro y fuera de nosotros. Abre nuestra consciencia a nuestra realidad completa, y ello va a darnos la seguridad y la confianza en cualquier momento de nuestra vida.

En el año 2009, Maharana Satyapriya y otros autores realizaron un experimento: crearon dos grupos de mujeres embarazadas (primigestas y secungestas), en un grupo, las mujeres practicaron yoga integral entre las semanas 20 y 36 de gestación, y el otro grupo, realizaría los ejercicios prenatales convencionales. El objetivo era medir el nivel de estrés y ansiedad maternas. Descubrieron que las mujeres que habían practicado yoga, redujeron significativamente su estrés y ansiedad, y se adaptaron mucho mejor a los momentos de tensión. A estas conclusiones también llegaron otros estudiosos, como Beddoe y otros, que enfatizaron la importancia de comenzar en cuanto antes la práctica del Yoga para obtener estos beneficios.

¿Cuándo se puede empezar a hacer yoga para embarazadas?

Antes de abordar esta pregunta, ha de quedar claro que cada mujer y cada embarazo son únicos, por lo que es imprescindible que previamente hayas consultado con tu especialista la posibilidad de realizar cualquier actividad física.

El momento de empezar a practicar yoga durante el embarazo puede variar de una mujer a otra. De manera general, suele recomendarse que la práctica comience a partir del segundo trimestre de embarazo, ya que en este periodo la gestación se asienta y se reducen los riesgos.

No obstante, si por ejemplo, ya eres practicante de yoga y no hay ninguna contraindicación, podrías continuar con tu práctica, modificándola progresivamente de acuerdo con los cambios físicos que se producirán en tu cuerpo. Incluso, si nunca has practicado yoga, pero has realizado actividad física de manera regular, podrías comenzar con una práctica adaptada desde el primer trimestre.

¿Qué tipo de postura es mejor para el embarazo?

Durante el embarazo, nuestro cuerpo va cambiando y transformándose. Estos cambios van a llevar una serie de “síntomas” que las diferentes prácticas de yoga pueden ayudar a gestionar. Así mismo, algunas posturas que podíamos hacer en un trimestre, al entrar en otro, quizás no nos vengan tan bien o no nos alivien tanto.

Cualquier postura que nos ayude a conservar nuestra salud y nuestro bienestar, es una postura bienvenida. ¿Cómo se traduce esto? En aquellas asanas en las que nos sentimos cómodas, bien, tranquilas.

¿Qué posturas de yoga evitar durante el embarazo?

Aunque cada embarazo es diferente y cada mujer también, sí que existen algunas recomendaciones para evitar malestar, dolencias o correr riesgos innecesarios. En cada trimestre, por los cambios que se producen en nuestros cuerpos, tendremos que ir buscando más apoyos y descartando diferentes posiciones, o bien adaptándolas. En los siguientes epígrafes encontrarás cuáles son las posturas básicas que se recomiendan y cuáles son mejor dejarlas aparcadas por el momento.

¿Cuándo se puede empezar a hacer yoga para embarazadas?

El momento ideal para comenzar a realizar una práctica de yoga, si nunca has hecho yoga, es a partir del segundo trimestre siempre y cuando tu embarazo esté yendo bien, sientas el deseo y tu especialista te lo haya recomendado.

Yoga para embarazadas; Primer Trimestre

Yoga para embarazadas: Segundo Trimestre

Yoga para embarazadas: Tercer Trimestre

Yoga postparto

Concluyendo

Practicar el Yoga durante el embarazo puede ayudarnos a disminuir molestias comunes entre embarazadas, a desarrollar nuestra confianza y control, y a liberarnos de la ansiedad y el estrés maternal. Se convierte en un momento idóneo para asumir y comprender los grandes principios del Yoga, y comenzar una nueva vía, un nuevo sendero para el conocimiento interior, y para transmitir a nuestros hijos los valores y actitudes que los conviertan en personas maravillosas.

¡Y recuerda!

Pero sobre todo, recuerda que eres responsable de todo lo que sucede en tu interior. La práctica del Yoga debe ser progresiva, suave y continuada. Debes siempre consultar con tu médico o con tu matrona la posibilidad de inciarte en el Yoga, o bien explicarle qué técnicas vas a realizar para que te den el visto bueno.

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