Tadasana | La Montaña

Tadasana, la Montaña, es la postura básica para estar de pie. Desde ella avanzamos de una asana a otra, y en ella volvemos al origen, al principio. La correcta alineación en Tadasana es importante ya que va a influir en todo nuestro cuerpo, órganos y mente. Se convierte, pues, en la asana imprescindible para poder avanzar en nuestro sendero.

Nombre en sánscrito: ताडासन
Transliteración: Tāḍāsana / tadasana
Traducción: Postura de la montaña.
Clasificación: Postura neutra. Postura de relajación. Postura de equilibrio.
Nivel: Básico.

¿Cómo se ejecuta?

Lo primero que has de hacer es colocarte de pie, y poco a poco vamos a ir recorriendo mentalmente -incluso mirando- cada parte de nuestro cuerpo para ajustarlo completamente a la posición erguida y correctamente alineada. Concéntrate en cada uno de los pasos para que no los pases por alto, pues a veces tenemos la mente dispersa y se nos olvida dónde estamos. A continuación vamos a ir repasando los puntos más importantes de la asana:

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En la cúspide

Una vez que has alineado la postura, realiza varias respiraciones completas. Lleva tus ojos a la punta de tu nariz y concéntrate en la postura. Disfrútala.

Lo que nos transmite, lo que significa Tadasana

Tadasana, la Montaña, es la asana de la firmeza. Nos transformamos en un elemento natural inamovible, majestuoso, situado entre la tierra y el cielo. Del mismo modo, nuestro espíritu se libera de las dudas, de las incertidumbres. Del mismo modo, nos mantenemos imperturbables, como montañas, cuando en la vida aparecen situaciones que pueden desequilibrarnos. Cuando llega el momento de tomar una decisión, Tadasana nos enseña a no tambalearnos.

Los beneficios que nos aporta Tadasana

Una correcta alineación postural nos influye de muy diversas maneras y todas ellas de forma positiva.

La correcta alineación permite que el peso del cuerpo recaiga realmente donde debería: en las articulaciones. Cuando estamos desalineados, la fuerza de la gravedad incide en zonas del cuerpo no preparadas para ello, eso implica que comencemos a sobrecargar zonas que no están diseñadas para ello: las articulaciones, pues, para compensar, deben desviarse, la postura se “tuerce” o se sobrecarga e otros lugares, originando tensión, molestias, dolor…

Pero además, podemos ejercer presión en determinados órganos que se ven afectados por estas desviaciones. Al alinearnos correctametne, estamos liberando a nuestros órganos pélvicos, abdominales y torácicos de la posible presión ejercida por la gravedad, les estamos dando espacio.

Ello implica que respiremos mejor, que nuestra capacidad pulmonar aumente, que la sangre, por ende se oxigene mejor, y que el oxígeno llegue a nuestros órganos, de manera que puedan ejercer un mejor funcionamiento: la digestión se hace menos pesada, más efectiva, las heces no encuentran tantos obstáculos para abandonar el cuerpo, previniendo dolencias como el estreñimiento. Los órganos sexuales se expanden, evitando por ejemplo que las menstruaciones sean más dolorosas.

Erguirnos correctamente nos aporta claridad mental, mayor concentración y positividad.

Nuestros canales energéticos se encuentran desatascados, funcionando con plena energía.

Y todo eso, solo con ponernos de pie. Así que, ¡recuerda llevar siempre una alineación correcta.

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