Vrksasana | La postura del árbol

A través de las asanas, somos capaces de inferir un estado mental específico. La consciencia en nuestro cuerpo y en nuestra respiración a la hora de ejecutar una postura, las aperturas y las acciones energéticas apropiadas en cada caso, van a llevarnos a adquirir un estado mental en consonancia con lo que nuestro cuerpo está haciendo, y podemos aprovechar ese conocimiento para manifestarlo en nuestra realidad del día a día.

Siendo el otoño una estación de inestabilidad, de cambio, de transformación; una estación donde el viento va y viene y a veces nos arrastra, podemos, a través de nuestro cuerpo -y del cuerpo a la respiración, y de la respiración a la mente- crear en nosotros la estabilidad, el equilibrio, la fortaleza para contemplar el ir  y venir del viento, manteniéndonos estables.

Vrksasana, la postura del árbol, en la que se conjuga la fortaleza y estabilidad de las asanas de pie, con el equilibrio del cuerpo, aprenderemos a mantenernos firmes a pesar de las vicisitudes que puedan llegar.

¿Cómo se ejecuta?

Como en todas las asanas de pie, comenzamos desde Tadasana, asegurándonos de llevar una correcta alineación, comenzamos a formar la asana progresivamente. Es importante que tengas en cuenta que es una asana de equilibrio  y que quizás necesites tener un punto de apoyo cerca de ti para evitar caídas: colócate junto a una pared, o pon una silla cerca de ti para poder apoyarte.

Lo primero que vas a hacer es presentar la pierna izquierda y el brazo derecho; es decir, desde Tadasana, extiende el pie izquierdo un poco hacia delante y apoya los dedos de los pies en el suelo, para crear equilibrio, y, por otro lado, extiende el brazo derecho hacia delante. Este será nuestro punto de partida que nos ayudará a poder movernos en la asana asegurando un poco más el equilibrio.

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Puntos claves

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Lo que transmite, lo que significa

Como ya mencionábamos al principio, Vrksasana, como postura de equilibrio y postura de pie nos evoca la estabilidad, la fortaleza, la concentración. Las asanas nos enseñan cosas, nos hablan de nosotros, de quiénes somos, de cómo somos, de hacia donde nos dirigimos; nos hablan del mundo, de la vida, de la existencia…

Las asanas de equilibrio, y entre ellas, Vrksasana, puede que sean las que más nos hablan de nosotros mismos en cuanto a la vida y las vicisitudes de la vida. Mantener el equilibrio en una posición asimétrica requiere un esfuerzo, y requiere, sobre todo, paciencia y concentración: atender a todo lo que sucede en ese instante para evitar que mi cuerpo pueda caer. De repente aparecen muchísimas circunstancias que pueden hacer que tu cuerpo se desestabilice: desviamos la mirada, el sonido de algo nos desconcentra, sentimos el aire que nos roza, un pensamiento que nos ha venido y que nos aleja del lugar… Y entonces, el cuerpo se tambalea haciendo que caigamos, o haciendo que debamos volver a concentrarnos para continuar manteniendo el equilibrio.

Ambas cosas pueden suceder: si conseguimos mantener el equilibrio, nos sentimos orgullosos, contentos, pero ¿y si caemos? Es precisamente aquí donde mejor podemos conocernos: en la caída.

¿Qué sucede cuando has caído? ¿Qué pasó por tu mente? ¿Qué reacción tuviste? ¿Cómo te lo has tomado? ¿Qué pasa cuando caes?

Al caer del Árbol, al ceder al desequilibrio, en tu mente pasan muchas cosas: puede que te lo tomes con humor, puede que te lo tomes como un desafío, puede que te obceques, puede que te sientas mal por no conseguirlo… Son muchas las cosas que pueden pasar. Pues bien, te digo algo: en la vida se producen circunstancias en las que algo nos desestabiliza, y nuestro mundo puede tambalearse. Como tú reacciones cuando pierdas el equilibrio, será la manera en que, de una forma más amplia, reacciones cuando algo se desestabiliza.

Las asanas de equilibrio nos enseñan a conocernos, a conocer nuestras reacciones, a saber quiénes somos, a comprender de qué manera podemos progresar.

¿Qué beneficios aporta?

Vrksasana nos ayuda a conseguir una correcta alineación articular, descubriendo qué zonas están más debilitadas o debemos desarrollar más.

Fortalece toda la musculatura de las piernas, de los brazos (cuanto más arriba los posicionemos, más se fortalecen) y flexibiliza los músculos del tronco, ayudándonos a adquirir una mayor capacidad pulmonar.

Mejora la propiocepción, el equilibrio, la coordinación, la estabilidad.

Desarrolla la concentración, la estabilidad mental, la capacidad analítica, la inteligencia (capacidad para resolver problemas).

Emocionalmente, nos ayuda a controlar las emociones, a evaluar la realidad en su justa medida, y a no dejarnos arrastrar por los éxitos o por los fracasos.

Energéticamente activa Muladhara. Si alzamos los brazos arriba también se activan Manipura, Anahata y Vishuddhi.

¿Alguna contraindicación?

En general, no tiene contraindicaciones, pero debemos tener en cuenta algunos detalles en caso de que exista alguna historia propia de salud.

Ten en cuenta que si tienes débiles las articulaciones de pies y piernas, puede que necesites un punto de apoyo para evitar caídas.

Si tienes alguna dolencia cardiaca, no estés mucho tiempo con los brazos estirados arriba, o bien prefiere alguna posición de brazos en la que estos no suban por encima de la cabeza.

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